La estadounidense Melissa Thompson acudía en 2011 a una reunión con el estudio cinematográfico The Weinstein Company para presentar una nueva plataforma de vídeo y análisis de contenidos desarrollada por su empresa.

A pesar de que esperaba que la reunión fuese con el equipo de marketing, finalmente fue el director general de la compañía, Harvey Weinstein, quien se presentaría en el despacho.

Harvey Weinstein llegaba a la cita mientras le pedía a varios empleados de su empresa que no le interrumpieran. Cuando vio al productor entrar por la puerta, la mujer se levantó para darle un apretón de manos, que fue evitado en todo momento por Weinstein. El productor prefirió abrazar a la mujer y pasarle sus manos de arriba a abajo mientras murmuraba “eso está bien, sigamos así“.

Weinstein comenzó a acariciar el hombro de la mujer para preguntarle a continuación si podía ligar con ella. El productor no dejó de hacerle todo tipo de proposiciones para descubrir sus límites. Desde manoseos hasta preguntas sobre su vida personal.

El comportamiento de Weinstein fue en todo momento distractor y que le costó mantenerse en su guion para presentar su producto. Thompson asegura que a medida que avanzaba la presentación, sus ojos se oscurecieron y “parecía un predador”: “Creo que Weinstein estaba jugando al juego del gato y el ratón desde el principio para ver hasta dónde podía llegar. Buscaba cuáles podían ser mis reacciones para que pudiera calibrar hasta dónde podría llegar o descubrir mis vulnerabilidades“.

Thompson explica en declaraciones a Sky News que se reunió con Weinstein posteriormente en el bar del Tribeca Grand Hotel con el objetivo de cerrar el trato. Thompson pensó que la llevaría a la sala de conferencias, pero Weinstein la llevó hasta su habitación, donde la violó: “Si trataba de luchar se movía para evitar que pudiera escapar. Me sentía atrapada, no importaba a dónde me moviera“.

La mujer ha optado por demandar al productor el pasado mes de junio.

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