Ha comenzado la jornada de reflexión, aunque la ley electoral no habla de una «jornada de reflexión» como tal, el nombre que recibe la víspera de las elecciones en España, sino que establece que la campaña solo dura 15 días y finaliza exactamente a las cero horas del día previo a la votación.

De esta manera, durante todo el día de hoy está prohibida la difusión de propaganda electoral o los actos donde se pida el voto de forma directa. Esta parte de la ley electoral (Ley Orgánica de Régimen Electoral General, LOREG) no se ha modificado desde que fue publicada en el BOE en 1985, cuando no existían las cadenas de televisión privadas, y es en realidad un desarrollo de un decreto ley de 1977 que ya incluía la jornada de reflexión.

Cuarenta años después, cabe plantearse si es necesaria una modificación de la legislación en un país sobreinformado con Internet, redes sociales y más medios de comunicación.

La ley electoral también prohíbe que durante los cinco días anteriores al de la votación se publiquen sondeos electorales por parte de cualquier medio de comunicación. El lunes fue el último día legal para difundir sondeos, aunque desde hace años se siguen publicando encuestas en periódicos de Andorra y se comparten masivamente en las redes sociales.

Los partidos no pueden llamar de forma directa al voto, pero con las redes sociales existen formas de sortear este veto. Por ejemplo, en las pasadas elecciones el PSOE ‘eludió’ la jornada de reflexión en Twitter con el recurso de las frutas y hortalizas. No pidieron el voto expresamente para no incurrir en la ilegalidad, pero lanzaron la campaña #sorfresa −la fresa identificaba al PSOE en las encuestas publicadas en Andorra− y se convirtieron en trending topic esa mañana.

Otro de los aspectos cuestionados de la ley electoral es el propio concepto de campaña, cuyos límites han quedado diluidos con el paso del tiempo. Aunque todos los partidos han celebrado actos durante marzo y abril, de forma oficial la campaña comenzó el pasado día 12 y finaliza este viernes a medianoche. En teoría, hasta ese momento no se podía pedir el voto.

La jornada de reflexión no deja de ser un «ritual» que forma parte de la convocatoria de elecciones. Cada cita con las urnas se repiten las mismas rutinas, pero con distintos protagonistas. Para los candidatos, este es el día que dedican a jugar a baloncesto o a caminar rápido por las mañanas. Banalidades el día antes de jugarnos nuestro futuro.

 

 

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