Kevin Vélez Guerrero

Una joven se convirtió en símbolo del segundo día de protestas en Quito, frente al Gobierno de Ecuador, al colocarse sola frente a un blindado de la Policía con los brazos abiertos y suplicando que cese la carga contra los manifestantes.

La joven, que apenas supera los veinte años, portaba una mochila y se encontraba en una de las protestas que tienen lugar desde el jueves en la capital ecuatoriana, rodeada por una docena de policías.

La mujer les increpó reclamando «¿Por qué hacen esto? ¡Ustedes también son pueblo!», entre los disparos de gases lacrimógenos por parte de los agentes policiales.

Y en medio de sus llamamientos apareció un carro blindado al que no dudó en bloquearle el paso con su propio cuerpo abriendo las manos y suplicando que detuviera su avance.

El vehículo policial se detuvo unos instantes hasta que un agente retiró a la chica del lugar obligándola a retroceder mientras el blindado continuó su trayectoria impasible.

La escena se produjo en una calle aledaña al parque de El Ejido, próximo al casco histórico de la capital ecuatoriana, en el marco de las protestas contra las reformas económicas planteadas por el Gobierno en consonancia con un acuerdo crediticio pactado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

A pocos metros, una turba de manifestantes trataron de avanzar hasta el centro colonial de Quito y se encontraron con decenas de agentes antidisturbios que les impedían el paso disparando granadas de gas lacrimógeno.

Los manifestantes, entre piedras y botes de gas, se atrincheraron detrás de mobiliario público como farolas, verjas, tapas de alcantarillas y fogatas improvisadas que alimentaban a base de cartón o papel periódico que les ofrecían comercios de la zona.

Ante la ofensiva de los concentrados, la Policía realizó varias cargas con el apoyo de vehículos blindados, motos y efectivos montados a caballo e incluso unidades caninas.

Los manifestantes reclamaban su derecho a expresarse en medio del estado de excepción decretado el jueves por el presidente, Lenín Moreno.