Las autoridades de Panamá informaron este jueves de que una mujer embarazada y sus 5 hijos de entre 1 y 11 años, además de una joven de 17, fueron violentamente atacados en un terrible ritual religioso cerca de la costa del Caribe y encontrados en una fosa ubicada en una apartada zona de la comarca Ngäbe Buglé.

Los Ngabé Buglé son el grupo indígena más grande de Panamá y sufren altas tasas de pobreza y analfabetismo.

Alertados por tres indígenas que lograron escapar, la policía acudió al rescate del resto de secuestrados. Siete de ellos fueron encontrados sin vida, pero pudieron liberar a otros 14 miembros de la tribu Ngabé Buglé que habían sido atados y golpeados con garrotes y Biblias de madera. Todo indicaba que los liberados serían sometidos al mismo rito que llevó a la muerte a las otras siete.

Una decena de predicadores que dijeron pertenecer a la secta “La nueva luz de Dios” fueron detenidos y serán llevados entre el viernes y el sábado ante un tribunal en la provincia de Bocas del Toro, donde se registraron los hechos. Entre los detenidos por la masacre está el abuelo de los 5 pequeños asesinados.

Las labores de los forenses ha sido arduas dado que la fosa está en un sitio muy apartado, de difícil acceso en medio de una selva húmeda y a unos 2 kilómetros de distancia de la aldea Alto Terrón, por que tuvieron que utilizar helicópteros para transportar a los 14 heridos hasta los hospitales para recibir tratamiento.

El fiscal Beloyes indicó que esperan que las primeras audiencias se realicen en las próximas horas y que se piensa imputar delitos por homicidio, privación de libertad y posiblemente por abuso sexual, dependiendo de lo que arrojen las necropsias, ya que las víctimas femeninas estaban desnudas.

La llamada Iglesia del Dios Vivo Columna y Apoyo de la Verdad “La Luz del mundo” negó en un comunicado que esté vinculada con esos actos.