El pueblo palestino necesita acciones concretas, medidas, y sobre todo, un compromiso real y tangible de enfrentar los atropellos que están sufriendo

Hasta el momento, Palestina se ha enfrentado a la cruda realidad de que, a pesar de los constantes crímenes perpetrados por Israel, el mundo parece guardar un inquietante silencio. Pero hoy, el gobierno palestino alza su voz y clama, no solo por justicia, sino también por un cambio en el paradigma internacional que aún parece reticente a reconocer la desigualdad que sigue imponiendo el status quo.

El gobierno palestino no ha dejado de subrayar su compromiso y lucha por una solución de dos estados, una postura que debería recibir el firme respaldo de la comunidad internacional. “El Ministerio condena en los términos más enérgicos las violaciones y los crímenes de las fuerzas de ocupación y las milicias de colonos organizados y armados…”, afirma el Ministerio de Relaciones Exteriores de Palestina en una reciente declaración. Y, no obstante, a pesar de este llamado implacable, la resonancia internacional parece marchar a un paso dolorosamente lento.

¿DÓNDE ESTÁ LA COMUNIDAD INTERNACIONAL?

Israel, a pesar de las reiteradas denuncias, sigue sin enfrentar ninguna consecuencia significativa por sus acciones. “El Ministerio de Relaciones Exteriores de Palestina llamó este lunes a la comunidad internacional a romper silencio contra los crímenes israelíes contra el pueblo palestino”. Un llamado desesperado, pero, ¿quién está escuchando realmente?

Las pruebas están a la vista, con el Ministerio denunciando las continuas violaciones de los derechos humanos perpetradas por la ocupación israelí. Como se señaló en el comunicado de la entidad, la cancillería ha estado haciendo sonar la alarma sobre las repetidas y sistemáticas violaciones por parte de las fuerzas de ocupación de Israel.

El comunicado del Ministerio reza: “En un momento en que el gobierno israelí y sus diversas armas persiguen y asedian cualquier forma de presencia palestina en áreas clasificadas (C) y tratan de romper cualquier relación entre los ciudadanos y sus tierras”. Es esta la realidad a la que se enfrentan día a día las palestinas y los palestinos, una realidad que la comunidad internacional parece estar eligiendo ignorar.

Por último, el Gobierno palestino subraya que “apoya y lucha porque se logre la solución de dos estados, cosa que la comunidad internacional debería respaldar”, y agrega que se debe favorecer la participación en un proceso político negociado que concluya con el fin de la ocupación y asegure la justicia para el pueblo palestino.

Es tiempo de que la comunidad internacional responda a este llamado. Las palestinas y palestinos necesitan más que palabras vacías; necesitan acciones concretas, medidas, y sobre todo, un compromiso real y tangible de enfrentar los atropellos que están sufriendo. Porque, como bien sabemos, el silencio también es una forma de complicidad. Y la complicidad, señoras y señores, es algo que no podemos permitirnos en este momento.

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