Unicef denunció este domingo que en la última década se han constatado más de 170 000 casos de violaciones de derechos de menores en escenarios de conflicto, el equivalente a más de 45 casos por día durante los últimos 10 años. El número de países afectados por conflictos es el mayor que se ha registrado desde 1989, cuando se aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño.

«En todo el mundo, los conflictos se prolongan cada vez más, causan mayores matanzas y se cobran más vidas entre los más jóvenes. Los ataques contra los niños no cesan y los contendientes burlan una de las reglas más básicas de la guerra: garantizar la protección de los niños», aseguró la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore, en un comunicado.

En 2018, las Naciones Unidas documentaron más de 24.000 violaciones graves contra los derechos de los niños, entre ellas asesinatos, mutilaciones, violencia sexual, secuestros, denegación de acceso humanitario, reclutamiento forzoso y ataques contra escuelas y hospitales. La cifra es 2,5 veces mayor que en 2010.

UNICEF hizo un llamamiento a los gobiernos para que repatriaran a los niños que son sus ciudadanos o han nacido de sus ciudadanos, y que se encuentran atrapados en campamentos o centros de detención en el noreste de Siria. Cerca de 28.000 niños extranjeros de unos 60 países, incluidos casi 20.000 en Irak, están afectados. En marzo, más de 150 personas, entre ellas 85 niños, fueron asesinadas cuando un grupo armado atacó la aldea de Ogossagou en la región de Mopti, en el centro de Malí.

También apuntó que 2 millones de niños siguen sin asistir a la escuela en Yemen, entre ellos casi medio millón que abandonaron los estudios desde que el conflicto se intensificó en marzo de 2015. En Camerún, tres años de violencia e inestabilidad en las regiones noroccidental y sudoccidental  han dejado a más de 855.000 niños sin escolarizar y han desplazado a 59.000 adolescentes.

UNICEF insta a todas las facciones beligerantes a que cumplan con sus obligaciones en virtud del derecho internacional y pongan fin de inmediato a todas las violaciones contra los derechos de los niños y a que dejen de utilizar como objetivo la infraestructura civil, incluidas las escuelas, los hospitales y las instalaciones de agua. UNICEF también pide a los Estados con influencia sobre las partes en conflicto que utilicen esta influencia para garantizar la protección de los niños.