Tras el anuncio del Gobierno de República Democrática del Congo (RDC) el pasado 1 de agosto de un nuevo brote de ébola en Kivu del NorteUNICEF ya ha puesto en marcha a sus equipos para contribuir a la contención de la propagación de la enfermedad y proteger a los niños.

La respuesta a este último brote de ébola podría verse complicada por el hecho de que se produce en una zona de conflicto armado, y por tanto insegura“, ha asegurado Gianfranco Rotigliano, representante de UNICEF en RDC.

Esta es la décima epidemia en el país desde 1976 y se produce pocos días después de la declaración del fin de la epidemia de ébola en la provincia occidental de Equateur, que comenzó a mediados de mayo. No hay indicios de que estos dos brotes en Equateur y Kivu del Norte estén relacionados.

El Gobierno congoleño ha activado su plan de respuesta y pedido a sus aliados, entre ellos UNICEF, que participen en la respuesta. Un equipo de UNICEF, formado por el representante adjunto de UNICEF en RDC y el jefe de la oficina exterior de UNICEF en Goma, viajaron el 2 de agosto con el ministro de Salud, el representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros socios al epicentro del brote para analizar la situación y organizar el plan de respuesta.

La contribución de UNICEF se centrará en las actividades de comunicación para informar y proteger a la comunidad local, en promover el acceso a agua segura y a un saneamiento y prácticas de higiene adecuadas para ayudar a prevenir una mayor propagación de la enfermedad; y en proporcionar apoyo psicosocial a niños y familias afectadas por la enfermedad”, indican desde la ONG.

UNICEF ha enviado a un equipo de cinco miembros a Beni que incluye dos especialistas en salud, dos especialistas en comunicación y un especialista en agua, saneamiento e higiene, del equipo que dio respuesta a la pasada epidemia en la provincia de Equateur. En estos momentos se está ultimando un aumento del despliegue desde la oficina central de Kinshasa y las oficinas de Goma, Bunia y otros lugares.

Además, se enviarán suministros de salud, agua, saneamiento e higiene, y de comunicación a la zona afectada durante los próximos días, entre ellos 300 termómetros láser para hacer seguimiento del estado de las personas en la región afectada y 2.000 kilos de cloro para tratar el agua y ayudar a contener la propagación de la enfermedad.

 

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