Declaración de la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, con ocasión de la Sesión Especial de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre COVID-19

«La COVID-19 es la primera crisis mundial real que hemos visto en nuestras vidas. No importa donde vivamos, la pandemia nos afecta a todos y cada uno de nosotros. Los niños se han visto gravemente afectados. Sin embargo, con más noticias acerca de las prometedoras vacunas, y a medida que empezamos a imaginar el día en que dejemos atrás la COVID-19, nuestra regla de oro debe ser que la luz al final del túnel debe brillar para todos.

Por eso UNICEF se ha unido con entusiasmo al Compromiso Anticipado de Mercado del Mecanismo COVAX para permitir a los países de ingresos bajos y medios bajos acceder a las vacunas contra la COVID-19. Es la mejor manera de garantizar que, cuando las vacunas estén disponibles, ningún país se vea empujado al final de la fila. Esto sería fundamentalmente injusto, pero también imprudente. El mundo entero seguirá siendo vulnerable al virus hasta que los países con los sistemas de salud más débiles estén también protegidos.

Para que el Mecanismo COVAX funcione y garantice un acceso equitativo y asequible a los países de ingresos bajos y bajos medios, necesitamos un compromiso global para apoyarlo y rentabilizarlo, pero también para financiar la distribución de vacunas y suministros asociados, como jeringuillas y recipientes para desecharlas de forma segura. Los gobiernos deben trabajar juntos para garantizar que las vacunas de la COVID-19 sean asequibles y accesibles para todos los países. Los países de altos ingresos deberían invertir en el Compromiso Anticipado de Mercado y en los trabajos de UNICEF para distribuir la vacuna. Todos los países deberían adoptar una postura firme contra los controles de exportación –y el almacenamiento innecesario- de los productos para la respuesta a la COVID-19.

En UNICEF también estamos aprovechando nuestras fuerzas únicas en lo relativo a la participación de las comunidades y al suministro de vacunas para garantizar que los países participantes en el Mecanismo COVAX tengan un acceso a la vacuna seguro, rápido y equitativo. Es una tarea enorme y tenemos muchos retos por delante. Como los mayores compradores de vacunas del mundo, ya que adquirimos más de 2.000 millones de dosis anualmente para la vacunación rutinaria y la respuesta a brotes en cerca de 100 países, desde UNICEF estamos coordinando y apoyando la adquisición, el transporte internacional y la distribución dentro de los países de las vacunas contra la COVID-19 para el Mecanismo COVAX.

Junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y GAVI, la alianza para la vacunación global, así como otros aliados regionales y mundiales, UNICEF está trabajando también para apoyar a los países en la preparación de sus programas de inmunización para este despliegue histórico. Esto incluye evaluar la capacidad y ayudar a los países a fortalecer sus cadenas de frío y suministro para que tengan la infraestructura adecuada para transportar y almacenar las vacunas para su distribución en primera línea.

Sin embargo, la existencia de una vacuna segura y efectiva contra la COVID-19 no servirá por sí sola para acabar con la pandemia. Necesitamos diversas herramientas para contribuir a ralentizar la propagación de la COVID-19, que incluyan diagnóstico, tratamiento y la continuidad de las medidas preventivas como el lavado de manos, la distancia física y llevar mascarilla. UNICEF está proporcionando a los gobiernos acceso a equipos de protección personal, métodos de pruebas validados y tratamientos probados. Además, la organización sigue trabajando con aliados multilaterales para apoyar a los gobiernos en el control de la prevención de la enfermedad, artículos de higiene y saneamiento, distancia social, vigilancia, rastreo de contactos, detección de casos y sistemas de derivación comunitarios para contener la pandemia.

Por último, seguimos ayudando a los países a garantizar la continuidad de servicios esenciales clave para las mujeres, niños y jóvenes, especialmente los más vulnerables. Las interrupciones derivadas de la pandemia han tenido graves consecuencias en los niños: en su seguridad, su bienestar y su futuro. Incluso aunque la lucha contra la enfermedad entra ahora en nunca nueva fase más esperanzadora, no podemos olvidar el trabajo que tenemos por delante para responder, recuperar y reimaginar un mundo mejor para los niños».

Fuente: UNICEF