Unidas Podemos advierte del peligro de que la crisis sanitaria se utilice para intentar avanzar en la supresión de leyes y de garantías de protección ambiental, y recuerdan que “La destrucción de los bosques y la pérdida de biodiversidad aumentan el riesgo de pandemias, y nos expone a peligros imprevisibles. Nos ha llamado la atención por su gravedad la desregulación ambiental que se ha producido en Andalucía, y que puede traer graves consecuencias ecológicas”.

En este sentido, desde Unidas Podemos urgen a todas las Administraciones a extremar la vigilancia del cumplimiento de la normativa ambiental, y “evitar que este período excepcional suponga un relajamiento en la protección del medio ambiente”. Sólo en Cantabria, ya se han registrado 134 incendios forestales provocados desde que se declaró el estado de alarma en España, 41 este pasado fin de semana.

“Si a pesar del confinamiento generalizado de la inmensa mayoría de la población, estamos asistiendo a comportamientos incívicos, esto demuestra que quienes destruyen la naturaleza no van a dar tregua”, según denuncia el diputado ecologista de Unidas Podemos y presidente de la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Juantxo López de Uralde, que reclama, por ello, de todas las Administraciones “responsabilidad y máxima cooperación para no bajar la guardia en el cuidado de nuestros ecosistemas”.

Además de los incendios registrados en Cantabria, desde el Grupo Confederal señalan también que algunas Comunidades Autónomas están haciendo una interpretación “laxa” del Real Decreto por el que se declara el estado de alarma, permitiendo actividades como la caza. Asimismo, señalan como especialmente grave el decreto aprobado por el parlamento andaluz, que desregula numerosas garantías medioambientales, aprobado por PP, VOX y Ciudadanos aprovechando el estado de alarma, y que ha sido denunciado por las organizaciones ecologistas.

“Esta crisis no puede ser una excusa para buscar rendijas para retroceder en materia de protección ambiental, con el objetivo de favorecer las actividades económicas y el negocio, aunque éstas pongan en peligro nuestro entorno y nuestra salud”, señala López de Uralde, para quien “Más bien al contrario, la salida de la crisis deberá ser, necesariamente, social y ecológicamente justa”.