El lehendakari se ha comprometido, en nombre de las instituciones vascas, a “preservar la memoria” de la primera víctima civil de ETA, Fermín Monasterio, “en el lugar que merece” en la historia de Euskadi y ha recordado “la interminable lista de víctimas inocentes” que le sucedieron. “Con cada víctima, recordamos a todas las víctimas”, ha asegurado.

El lehendakari ha intervenido en el homenaje celebrado este martes en el Monolito de homenaje a las víctimas del terrorismo del Parque de Doña Casilda de Bilbao, el primero de carácter individual que su Gobierno organiza a una víctima. El homenaje se ha desarrollado con la presencia de la viuda de Fermín Monasterio, Rosario, y sus tres hijas, Dori, Charo y Mari Mar, así como de sus nietos.

Al acto, ha asistido una amplia representación del Gobierno vasco, encabezada por el lehendakari, Iñigo Urkullu, y compuesta, entre otros, por los consejeros Josu Erkoreka, Pedro Azpiazu, Estefanía Beltrán de Heredia y María Jesús San José, el secretario de Derechos Humanos y Convivencia, Jonan Fernández, y la directora del Instituto Gogora, Aintzane Ezenarro.

También han tomado parte el alcalde de Bilbao, Juan María Aburto, el delegado del Gobierno en el País Vasco, Jesús Loza, o la presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Otadui. El acto ha contado además de representantes de asociaciones de víctimas y víctimas a título individual.

Asimismo, han asistido al homenaje representantes de distintos partidos políticos, entre ellos el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, la secretaria general del PSE-EE, Idoia Mendia, la parlamentaria de Elkarrekin Podemos Pili Zabala, el coordinador de EH Bildu en Bizkaia Asier Vega y el parlamentario del PP Carmelo Barrio, así como representantes de los grupos municipales.

Su hija Dori ha agradecido a los asistentes que “arropen”, con su presencia, a la familia en este 50º aniversario del secuestro y asesinato de Fermín Monasterio, con el que ETA les “arrebató a nuestro aita, nuestra infancia y adolescencia”.

Dori Monasterio ha recordado que su padre era un hombre “alegre, divertido y cariñoso, lleno de sueños y, sobre todo, lleno de vida”, y ha lamentado que la familia sigue sintiendo, 50 años después, “un enorme vacío”, aunque continúa estando “tan presente como siempre en nuestro corazón y memoria”.

Tras destacar que la jornada es “un día muy especial y emotivo” para los familiares, se ha mostrado convencida de que Fermín Monasterio estaría “muy orgulloso de sus hijas y de su mujer”, que supo educar a sus hijas “para vivir sin odio y en el respecto”, como su padre hubiera querido.

Tras sus palabras, el lehendakari ha hecho entrega a la viuda e hijas de Monasterio de un recordatorio, tras el que se ha bailado un aurresku de honor.

“RECUERDO A TODAS LAS VÍCTIMAS”

Después, Urkullu se ha dirigido a la viuda y las tres hijas de Fermín Monasterio, a quien ha recordado como a “una buena persona, trabajadora, esposo y padre”. El lehendakari ha afirmado que al primer civil asesinado por la banda terrorista “le seguirían una interminable lista de víctimas inocentes”. “Con cada víctima, recordamos a todas las víctimas. Por eso nos reunimos en este monolito en memoria de las víctimas en plural”, ha asegurado.

El presidente del Ejecutivo vasco ha lamentado el “silencio e, incluso, el rechazo que los años posteriores” a su asesinato y ha trasladado a la familia, “en este momento tan especial, la empatía” que les “faltó hace 50 años”. “Sentimos vuestro dolor. Sentimos el desamparo al que os visteis sometidas. Os mostramos toda nuestra cercanía, afecto y solidaridad”, ha enfatizado.

Además, ha trasladado el compromiso de las instituciones vascas para “preservar la memoria” de Monasterio “en el lugar que merece en la historia de nuestro país”. “Nos comprometemos a que las futuras generaciones conozcan el error y el horror que nunca debió de ocurrir. Que nunca debe volver a repetirse”, ha añadido.

Urkullu ha afirmado que las instituciones vascas han condenado a ETA “por muchas razones”. La “primera, y más importante” es, según ha dicho, que “cada uno de sus atentados provocó un sufrimiento irreversible en seres humanos, en quien no lo merecía”.

“El efecto real del terrorismo perdura por años en el dolor de cada familia. En personas con nombres y apellidos; con familiares, proyectos, ilusiones, problemas y una voluntad de salir adelante en la vida”, ha dicho.

Urkullu ha agradecido “de corazón”, a la esposa e hijas de Fermín Monasterio, su decisión de “compartir la memoria de lo vivido junto” a él, porque ha brindado “la posibilidad de conocer quién y cómoera”. “Nos ayuda a comprender mejor el drama que ha supuesto el terrorismo”, ha añadido.

Por ello, “como lehendakari, y en representación de la sociedad vasca”, Urkullu ha querido manifestar “solemnemente” que el asesinato de Monasterio “fue una injusticia” que “nunca debió producirse”. “Una muerte provocada que le arrebató lo más preciado: su vida. Truncó sus ilusiones y su proyecto de vida junto a Rosario y sus hijas. Vuestro ejemplo, proyecta esperanza en el futuro”, ha dicho.

Para el lehendakari, la familia de la primera víctima civil de ETA ha hecho “del sufrimiento injusto padecido, una vivencia volcada en el objetivo de construir un mundo mejor”. Además, ha agradecido su participación en los proyectos educativos, “ofreciendo un testimonio que permite conocer el sufrimiento y contribuir a que nunca más vuelva a ocurrir”, así como su contribución a “construir una sociedad sin violencia y capaz de convivir con respeto”.

El acto ha finalizado con una ofrenda floral a Fermín Monasterio.Nacido en Burgos, y con tres hijas bilbaínas, fue asesinado por ETA a los 38 años de edad. Taxista de profesión, el 9 de abril de 1969, el miembro de ETA Mikel Etxebarria, que huía de un tiroteo ocurrido en un piso franco de la capital vizcaína, detuvo su vehículo.

El miembro de la banda habría obligado a Monasterio a dirigirse hacia un descampado y, una vez allí, le descerrajó cuatro tiros, que le causaron la muerte.

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