En las localidades de Nogueira de Ramuín y Pereiro de Aguiar, la preocupación entre los vecinos se ha disparado tras dos recientes incidentes de ataques de perros de caza a animales domésticos.

Estos sucesos han generado un clamor de inquietud ante la aparente impunidad con la que los cazadores operan en entornos habitados. Los vecinos temen que, de no tomarse medidas adecuadas, la próxima víctima de estos ataques pueda ser una persona.

Vecinos de Nogueira de Ramuín consternados por ataques de perros de caza a otros animales, ¿hasta cuándo la impunidad?
Vecinos de Nogueira de Ramuín consternados por ataques de perros de caza a otros animales, ¿hasta cuándo la impunidad?

Ataque a la perra en Nogueira de Ramuín:

El pasado domingo 14 de enero, un vecino denunció el violento ataque de una jauría de perros de caza a su perra doméstica de nombre Fuji. El dueño, al escuchar ruidos fuera de su vivienda, salió para encontrarse con una escena aterradora: varios perros arrastraban a su perra escaleras abajo. Lo que comenzó con tres o cuatro canes rápidamente se convirtió en un grupo de ocho o nueve, desatando una carnicería ante la impotencia del propietario.

A pesar de los intentos de ahuyentar a los perros, nadie acudió en auxilio. La hija del afectado relató que, mientras su padre pedía ayuda, los cazadores silbaban para llamar a los perros, sin mostrar interés por la situación.

Finalmente, la perra logró refugiarse en una finca cercana, inaccesible para los agresores. Cuando el dueño de la perra la cogió pudo observar que las heridas que sufría eran graves por lo que tuvo que ser ingresada en una clínica veterinaria, en donde continúa con un incierto futuro después de varias intervenciones.

Fuji (Imagen cedida por el propietario)
Fuji (Imagen cedida por el propietario)

Ataque a la yegua en Tapada de Bouzas:

Cuatro días después del ataque a la perra doméstica, un tranquilo paseo por la urbanización Tapada de Bouzas se transformó en una tragedia cuando una yegua llamada Cuca fue brutalmente atacada por una jauría de perros de caza.

Un vecino, acompañado de su hijo de 19 meses, se vio impotente ante la violencia desatada por aproximadamente 12 a 15 perros. La yegua luchó por defenderse, pero los canes la acorralaron, causándole graves heridas.

El hombre, desesperado, solicitó ayuda llamando al 112. Cuando finalmente llegaron, se reveló que los perros pertenecían a cazadores que estaban de batida en la zona. A pesar de los esfuerzos por salvar a la yegua, esta quedó inmóvil y sin vida.

La reacción de la Guardia Civil ante el incidente fue decepcionante para el vecino, quien denunció que se minimizó la gravedad de la situación, considerándola simplemente como «cosas» que pasan en la caza.

Ambos incidentes han dejado a los vecinos consternados y con la sensación de que la impunidad de los cazadores en entornos habitados es un problema creciente. La respuesta de la Guardia Civil, que minimizó los ataques como simples «errores» inherentes a la caza, ha generado indignación y preocupación entre la comunidad.

Los residentes se preguntan cuánto más debe suceder para que se tomen medidas preventivas efectivas. Exigen una revisión de las regulaciones que permiten a los cazadores operar en áreas cercanas a zonas residenciales y un enfoque más riguroso para garantizar la seguridad de los ciudadanos y sus mascotas.

La seguridad de las personas y de sus animales domésticos está en juego, y la comunidad exige respuestas y acciones concretas para prevenir futuros incidentes. En este contexto, las autoridades deben abordar estas preocupaciones legítimas y trabajar en conjunto con la comunidad para garantizar un equilibrio entre la práctica de la caza y la seguridad de los residentes.

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