Cornado Mina Non considera lamentable el uso que Pablo Núñez Fernández, delegado en Galicia de la entidad, está haciendo de una institución que debería ser de referencia -y por definición neutral- a favor de los intereses privados de Atalaya Mining y su filial Cobre San Rafael.

Devastación ambiental provocada por la minería del cobre a cielo abierto / Creative Commons

Núñez parece olvidar que el cobre no forma parte de la lista de materias primas señaladas como críticas por la Comisión Europea y que no es lícito mezclar su interés particular como empleado de la multinacional con la utilización interesada del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG) a favor de un proyecto como la mina de Touro, cancelado por la Administración autonómica y mayoritariamente rechazado por la sociedad gallega.

En realidad, su apuesta por la «minería sostenible» no es otra que el soporte al negocio de Atalaya Mining y su filial en un plan extractivo reconocido por sus muchos problemas, la mayor parte de los cuales, especialmente en el plano ambiental, son insalvables en la práctica.

Por otra parte no deja de sorprender la continua manipulación de las cifras ante la opinión pública, pues si el pasado mes de marzo desde Cobre San Rafael se hablaba en prensa de 200 millones de euros de inversión para la mina de Touro ahora Pablo Núñez eleva esta cifra hasta los 2.500 millones, hay que suponer que confiando en la estupidez de la audiencia o en su mala memoria.

Como ya hizo constar la plataforma vecinal en noviembre, es totalmente inaceptable que Núñez, como empleado de Cobre San Rafael y también miembros de su asociación instrumental de «Mineros Touro O Pino» esté hablando en nombre de todas las geólogas y geólogos colegiados en Galicia cuando ni todos saben que esto sucede a favor del interés económico particular de una empresa ni por supuesto todos están a favor, porque aparte de las tareas de exploración e investigación minera este colectivo profesional también trabaja en muchos otros ámbitos diferentes, como en centros de enseñanza de educación media y superior o ciencias como la vulcanología u oceanografía, contextos sin duda indispensables a nivel social que nada tienen que ver con la búsqueda del máximo rendimiento económico para el negocio privado de un pequeño grupo de inversores.