Venezuela y el Cambio Climático

Alfonso Montejano


Venezuela tiene las reservas probadas más altas del mundo, sus activos son de aproximadamente 360,000 millones de barriles y representan el 20% de las reservas globales, le alcanzan al ritmo de producción actual para 300 años; los Estados Unidos solamente tienen reservas probadas que representan el 2% (39.9 millones) de los activos mundiales, pero tienen 149 refinerías y consumen el 20% de petróleo del mundo (18 de 90 millones de barriles por día), su más cercano perseguidor (China) consume solamente la mitad, el 10% de la producción mundial. ¿De dónde llega todo el petróleo crudo que refinan, consumen y además, venden ya refinado los norteamericanos?, pues de Arabia Saudita, Irak, México, las arenas bituminosas de Canadá (léase Fracking) y de la propia Venezuela, ya que Venezuela sólo consume el 1% de toda esa producción mundial.

Al ver estas cifras nos damos cuenta del por qué los Estados Unidos quieren apropiarse del petróleo venezolano, pero el problema no termina ahí, es más apenas comienza, si comparamos el consumo que tienen los norteamericanos y que obviamente se va a incrementar para volver a hacer grande a su país, con el consumo de los venezolanos, apreciamos que la diferencia es del 19%, es decir, que si los Estados Unidos se apropian del petróleo venezolano, el riesgo de incremento del calentamiento de la Tierra por la quema de más combustibles fósiles puede llegar a ser excesivo y repercutir en la probabilidad de la extinción de la especie humana, recordemos que la atmósfera sólo puede procesar la tercera parte de los contaminantes que le emitimos anualmente.

Actualmente la contaminación en la atmósfera está en las 410 PPM (Partes por millón de volumen) y antes de la revolución industrial estaba en 280 PPM, en menos de 150 años la hemos incrementado en lo que a la Tierra de forma natural le llevaría 25,000 años, y eso suponiendo que GAIA no autoregulara sus procesos para interactuar con la vida. La principal dificultad estriba en los compromisos que tienen las empresas petroleras con los inversionistas que especulan con sus acciones para obtener ganancias por encima de lo que se pudiera llamar el promedio normal de especulación, se habla otras 250 PPM comprometidas que elevarían la temperatura más de 6°C, lo cual provocaría catástrofes desconocidas de nefastas consecuencias para la especie humana.

El quemar el petróleo de Venezuela al ritmo que lo quema EEUU, cumpliría los compromisos de campaña de Donald Trump de hacer “grande” a su país, pero a costa de incendiar globalmente al mundo en menos de 55 años, incluyendo a ese país nuevamente “grande”, ya no se trata de ideologías, se trata de la supervivencia de la especie humana en la Tierra, o de cuando menos conservar la sensatez que les hace falta a algunos gobernantes respirando aire puro. Calculando que 8 barriles de petróleo pesan una tonelada y cada tonelada produce tres de CO2, los 360,000 millones de barriles producirían 135,000 millones de toneladas de CO2 en un tiempo extremadamente corto, lo anterior sin calcular el consumo y la quema de las reservas probadas de los demás países, ni aumentar la contaminación de las reservas probables, que si las comparamos con la transformación del CO2 que hizo la biósfera cuando surgió la vida aeróbica, pueden llegar a ser incalculables, ya no habría tiempo de hacer previsiones de crecimiento económico por la destrucción y la extinción de especies que se provocaría con las puras reservas probadas del mundo.

¿No sería mejor que los países industrializados bajaran sus emisiones y pagaran la deuda de carbono por el uso de los espacios comunes (atmósfera y océanos) que pertenecen a todos?, con esto los países en vías de desarrollo podrían alcanzar su crecimiento programado de una forma sustentable y con energías limpias, en consecuencia la economía circular sería en referente del desarrollo y todo el mundo viviría en un medio ambiente sano al que también todo el mundo tiene derecho.

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