«Recibí golpes de todo tipo, me dejaron el pecho morado, hasta perdías el sentido del dolor», relataba este martes Carles Vallejo frente a la actual Jefatura Superior de Policía de Catalunya, en la Via Laietana, un edificio en el que fue torturado en 1970, durante la dictadura de Franco. Como él, medio centenar de personas, muchas de ellas víctimas de palizas en esa comisaría, se han reunido este jueves para protestar contra el destrozo de la placa instalada para recordar la represión en la que fue sede de la Brigada Político-Social en Barcelona durante el franquismo. 

«Deberíamos sentirnos orgullosos de poder dignificar un espacio de memoria y recordar la historia de lo que significa este edificio», ha expresado durante el acto Vallejo. Él es presidente de la Asociación Catalana de exPresos Políticos del Franquismo, una entidad que, junto al Ateneu de Memòria Popular, participó en la instalación de la placa este martes, llevada a cabo por el Ayuntamiento de Barcelona. Durante la concentración, distintas personas han depositado claveles sobre la placa, que estaba todavía quemada debido al acto vandálico. 

Ni 48 horas ha durado este pequeño memorial, ubicado a unos 20 metros de la puerta de la Jefatura Superior de Policía. El objetivo de la placa era recordar que desde su creación en plena dictadura de Primo de Rivera, durante la Segunda República y sobre todo en el franquismo, los calabozos de esa comisaría fueron el epicentro de las torturas y la persecución política en la ciudad. Decenas de opositores, sobre todo comunistas y sindicalistas, pasaron por sus dependencias.

«A mi me pillaron en el 74, por las detenciones de la Asamblea de Catalunya, y fueron seis días muy duros», ha relatado uno de los asistentes, que se han ido pasando el micrófono para dejar testimonio de las distintas formas de tortura a las que les sometieron. Varios de ellos han querido remarcar que su principal deseo estando detenidos en Via Laietana era que les llevaran a prisión. «Era una especie de liberación, para entender la dimensión», ha expresado Vallejo. 

Denuncia, recolocación y reprobación

El Ayuntamiento de Barcelona, presente en el acto con dos de sus tenientes de alcaldía, Gerardo Pisarello y Jaume Asens, ha anunciado que ya han presentado una denuncia en el juzgado por el acto vandálico y han ordenado recolocar el memorial. También han pedido a la Policía Nacional que facilite las imágenes de las cámaras que hay en su fachada por si se puede identificar a los autores, aunque estas enfocan a la puerta del edificio y no hacia donde está la placa. 

«Haremos todo lo que esté a nuestro abasto para que esto no quede impune», ha proclamado Pisarello, que ha informado de que este viernes en el Plenario Municipal se llevará a votación una propuesta de resolución de rechazo a lo sucedido. El teniente de alcaldía ha cargado nuevamente contra quienes han proferido estos días «ataques verbales» contra la placa, en referencia a la concejal de Ciudadanos Carina Mejías, que la calificó de «ofensa» a la Policía Nacional. 

Convertir el edificio en espacio de memoria

Los manifestantes han aprovechado para recordar sus reivindicaciones de fondo respecto a este edificio propiedad del Gobierno. Desde hace años reclaman que deje de ser una sede policial para convertirse en un museo o centro memorial sobre la represión franquista. «Es el equivalente a los edificios de la Gestapo en Alemania, que se han transformado en espacios memoriales», ha expresado Vallejo. 

Las entidades por la memoria histórica han insistido en que el mismo Congreso de los Diputados aprobó en 2017, a propuesta de ERC y con el único voto en contra del PP, acometer esta reconversión del edificio en un memorial.