El pasado 29 de enero, Matías Soto Ramos salió de su casa en Puente Alto para participar en una manifestación por la muerte de Jorge Mora, hincha de Colo Colo, uno de los equipos de fútbol más populares de Chile, quien fue atropellado por un camión de Carabineros en inmediaciones del estadio Monumental en Santiago.

El joven ya se retiraba cuando fue interceptado por al menos siete carabineros que lo llevaron hasta el frente de un edificio residencial, donde luego lo golpearon durante 18 segundos con bastones, puños y patadas. El momento fue grabado por una cámara de seguridad del edificio.

Los uniformados huyeron del lugar, dejando al joven herido tendido en el suelo y que tuvo que ser auxiliado por los vecinos del lugar. A consecuencia de los golpes Soto quedó con severas lesiones y una costilla fracturada, por lo que debe permanecer en reposo absoluto.

Aunque la madre del joven intentó conseguir más detalles hablando con todos los vecinos y dejándoles su número de contacto, nadie se puso en contacto con ella. Resignada, el viernes acudió junto a su hijo a la Fiscalía Metropolitana Sur a presentar la denuncia.

Aunque se había anunciado que los carabineros involucrados solo serían «apartados de sus labores» finalmente la institución confirmó que los siete carabineros ya fueron dados de baja. El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) informó que interpondrá una querella por tortura contra ellos.

El coronel de Carabineros Eduardo Witt señaló que casos como este “son excepcionales”, pero aseguró que no por eso les dan “menos importancia”.