Los muertos por el coronavirus son, según el gobierno chileno, «casos recuperados». Ya no pueden contagiar, y en ese apartado los contabilizan: tan «recuperados» como aquellos que lucharon contra la enfermedad y la vencieron.

El protagonista de esta polémica ha sido el ministro de Salud, Jaime Mañalich. Designado por Piñera como vocero del Ejecutivo sobre la COVID-19, el ministro desveló que “por consejo de expertos internacionales”, contabilizan a los fallecidos como “recuperados” del virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19.

Se trata de «pacientes que ya han dejado de ser contagiantes, que no son una fuente de contagio para otros, y los incluimos como recuperados», declaró el pasado 7 de abril. “Estas son las personas que han cumplido 14 días desde el diagnóstico o que desgraciadamente han fallecido”, añadió Mañalich.

Chile no dictó una cuarentena general y obligatoria a diferencia de países de la región como Argentina y Colombia. La infectóloga chilena Claudia Cortés, citada por el periódico local ‘La Tercera’, calificó de «curioso» el criterio que sigue el gobierno de Sebastián Piñera. «Hay gente que más allá de los 14 días puede seguir eventualmente con el virus, como hay gente que con menos días puede dejar de hacerlo. Después de que mueres, definitivamente no contagias a nadie, estás dentro de un cajón. Pero es por lo menos curioso que pongan en los números de ‘recuperados’ a los muertos, que debieran estar en una columna aparte de las estadísticas».