El Tribunal de Nueva Gales del Sur, Australia, ha condenado a cuatro años y medio de cárcel a un guardia de seguridad declarado culpable el pasado mes de mayo de secuestrar a una niña de 3 años para agredirla sexualmente en un centro comercial de Sidney. El juez calificó este crimen, registrado a finales de 2016, como «la peor pesadilla de todos los padres».

Unos días antes de que fuera pronunciada la condena contra el vigilante, las autoridades judiciales publicaron vídeos de las cámaras de seguridad del centro comercial DFO Homebush, que captaron la interanción entre el hombre y la niña. El condenado recibió un informe de una niña desatendida y angustiada en el área de juegos.

El guardia de seguridad, de 30 años, se arrodilló para hablar con la menor, la agarró de la mano y a las 13:22 la llevó por un pasillo apartado y luego por una escalera de incendios hasta un área sin cámaras de seguridad.

Tras 11 minutos, el condenado sacó a la niña de la zona ciega y la llevó de regreso al área de juegos, donde la estaban esperando su hermana mayor de 7 años y la madre, que dejó a las niñas en la zona de ocio para ir de compras.

Ese mismo día, la menor se quejó a su padre, refiriéndose a un ‘policía’. Especialistas de la Policía se entrevistaron con la pequeña y llegaron a la conclusión de que mientras Al Bayati estaba con la menor en la escalera de incendios, expuso su pene ante ella y la tocó inapropiadamente, incluyendo su ropa interior, con el fin de obtener placer sexual.

El acusado sigue negando que haya agredido a la niña. Durante los interrogatorios policiales alegó que no hay ninguna filmación de él «haciéndolo» y le preguntó a un detective, «¿por qué iba a hacer eso?». «Solo revisa mi teléfono, mira cuántas chicas tengo», agregó.