El Ingreso Mínimo Vital garantizará una red de protección para aquellas personas en riesgo de pobreza y cubrirá, según el Gobierno, a 850.000 familias en esta situación con una prestación cuya cuantía oscilará entre los 462 y los 1015 euros mensuales.

Esta imprescindible iniciativa cuenta con el voto en contra de Vox, pero el presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, ha tirado por los suelos los argumentos de la extrema derecha señalado que el ingreso mínimo vital aprobado por el Gobierno español es un «claro ejemplo» de lo que necesita Europa.

Sassoli, durante un discurso en la consulta del Gobierno italiano sobre la recuperación económica, ha destacado que lo que necesita Europa son «reformas estructurales y medidas de apoyo directo a las personas, avanzar en justicia social y reducir la pobreza».

«Todos los indicadores nos dicen que la crisis golpeará fuerte. Necesitamos reformas estructurales y medidas de apoyo directo a las personas», ha subrayado Sassoli, destacando que la renta mínima vital aprobada en España «apoya el derecho a la vida de los ciudadanos más pobres».

El sentido común también desmiente a Vox.

Aunque importante, el mensaje a la extrema derecha de Sassoli no debería ser necesario si tenemos en cuenta las tres condiciones que se piden para el ingreso mínimo vital y que desmienten el hipotético efecto llamada del partido de Abascal:

  1. La norma del ingreso mínimo vital obliga a ser ciudadano español o a haber sido inscrito como inmigrante legal.
  2. Obliga a tener una residencia en España durante 12 meses. No se puede venir a España para cobrar el ingreso.
  3. Establece que una salida del país da lugar dará lugar a una pérdida del derecho.