La suspensión de un conductor de metro en Londres por liderar un canto en apoyo a Palestina es un reflejo de la creciente represión contra aquellos que se atreven a alzar la voz en solidaridad con el pueblo palestino. En un mundo donde la libertad de expresión es un derecho fundamental, es alarmante que se castigue a alguien por expresar su apoyo a una causa justa.
La participación de 300,000 mil manifestantes (100,000 manifestantes según la Policía) en una demostración pro-palestina en Londres demuestra que hay una creciente solidaridad con Palestina, y es esencial que se permita a las personas expresar su apoyo sin temor a represalias. La suspensión del conductor son una reacción desproporcionada y reflejan una preocupante tendencia hacia la censura y la represión.
Durante años, hacer escala era casi una mala noticia. Más horas sentado, más cafés caros,…
El caso exige investigación hasta el fondo, pero también exige no confundir un auto judicial…
El portavoz de ERC ya no insinúa: quiere encabezar una confluencia estatal y soberanista mientras…
El ministro ultraderechista exhibe a centenares de activistas maniatados como trofeos de guerra mientras Europa…
La presidenta madrileña ha llevado al Supremo un relato construido sobre medias verdades y miedo…
Bruselas firma unos aranceles del 15% contra Europa mientras mantiene abierto el mercado europeo a…