Donald Trump indicó que estaban construyendo un muro en Colorado para evitar la entrada de inmigrantes mexicanos.

«Estamos construyendo un muro en la frontera de Nuevo México, estamos construyendo un muro en Colorado», afirmó el presidente el miércoles de noche en Pittsburgh (Pensilvania). Todo normal y asumido por la ciudadanía, un sistema fascista con un presidente fascista con medidas populistas contra la inmigración para ganar votos y popularidad.

¿El problema? Que el Estado de Colorado… no está en la frontera. Entre medias está otro Estado, Nuevo México, que es de EEUU. Recorrer Nuevo México desde el norte hasta la frontera lleva unos 700 kilómetros por carretera. Unas palabras que también le valieron las burlas de los ciudadanos de Estados Unidos, incluidos varios rostros más conocidos de la televisión americana.

El gazapo geográfico de Trump levantó bromas y críticas de inmediato, y el gobernador de Colorado, Jared Polis, un demócrata, apuntó en su cuenta de Twitter que el estado «no tiene frontera con México, pero una cosa buena que ofrece Colorado es guardería infantil gratuita, todo el día, de manera que nuestros niños puedan aprender geografía básica».

Laramie «On the Loose» Williams se preguntó en su cuenta Twitter «¿Por qué todos se la toman con Trump?«. «La construcción de un muro en Colorado es la única forma de impedir que los noruegos invadan a los saudiperuanos. Pero sólo si se construye a lo largo de la porción del río Mississippi en los Adirondacks».