Este jueves conocíamos que Esperanza Aguirre había sido ingresada junto a su marido en un hospital público tras dar positivo en coronavirus. El hecho es llamativo, porque Aguirre es una de las gestoras que más perjudicaron a la sanidad de todos con sus medidas para beneficiar a la empresa privada del sector.

La hemeroteca es cruel a veces, aunque es justa en muchas ocasiones y esta es una. La red se ha inundado en pocas horas de vídeos en los que la política apoyaba a la sanidad privada. Aguirre y su cónyuge, Fernando Ramírez de Haro, se encuentran hospitalizados en la Fundación Jiménez Díaz.

“El servicio público es de titularidad pública, pero debe ser gestionado por quien lo haga más eficiente», “Actúa como un reclamo para algunos extranjeros que vienen a aprovecharse de nuestra generosidad” o «No le quepa duda de que la empresa privada es más eficaz que la pública”, son algunas de las frases más destacada de una Aguirre que ahora mismo hace uso de un sistema público de salud que quiso desmantelar.

En la Comunidad de Madrid hay 1.200 camas menos que en 2014, según laSexta, uno de los datos que ya le echó en cara un enfermero a Cristina Cifuentes hace escasos días en televisión.