La ocupación está de moda. No en el lado positivo, no. Más bien en los bulos y la actualidad diaria. Te pueden decir sin sonrojarse que se pueden quedar tu casa si te vas de vacaciones o que se pueden empadronar y vivir gratis a costa de tu trabajo.

Bulos y más bulos recorren los medios de comunicación y llenan la boca de políticos con fines electoralistas. Sin embargo, de vez en cuando, podemos encontrar una voz crítica y razonable incluso en el lugar donde no la esperábamos.

Los actores Mariví Bilbao (que en paz descanse) y Guillermo Ortega mantuvieron en una ocasión una agitada discusión sobre el tema que nos ocupa en la serie en la que participaban: «Aquí no hay quien viva».

Ortega entraba al asunto con fuerza, queriendo echar a Bilbao de su piso, una segunda vivienda (estimo, nunca vi la serie): «A ver si se enteran: les hemos cortado los suministros para que se vayan». «Por eso te digo: como no nos vamos a ir, lo veo un poco tonto», replicaba la actriz.

«Pero es acojonante el morro que tienen, ¿usted qué cree que pasaría si todos lo que no pudiesen comprarse un piso ocupasen casas ajenas?», señalaba el actor, visiblemente enfadado.

La respuesta de Bilbao no puede ser más nítida: «Que se acabaría la especulación.» Su interlocutor replica: «Sí, claro, se acabaría la especulación, pero ¿aparte de eso?», pregunta Ortega.

«Bajarían los precios facilitando el acceso a la vivienda de los grupos más desfavorecidos de la sociedad», replica la actriz.

«Es posible, pero nada más», contesta el joven. «Bueno, al pagar menos hipoteca crecería el poder adquisitivo de las familias, con lo que aumentaría el consumo, la demanda interna y el nivel de ahorro, mejorando el bienestar y estimulando la economía en general», contesta Mariví Bilbao. Toda una lección en un lugar inesperado.