Más de 50 000 personas han participado en la concentración, convocada este sábado por Altsasu Gurasoak y Altsasukoak aske, para pedir justicia y protestar por la última sentencia del Tribunal Supremo en el que establece unas penas de entre nueve años y medio y año y medio de prisión para los jóvenes de Altsasu.

La movilización ha tenido lugar en la explanada donde se ubica el Palacio de Justicia de Pamplona. A las 16.45 horas, los asistentes han recibido con aplausos a los participantes en una marcha en bicicleta que ha partido a las 9.30 de Altsasu para finalizar en el lugar de la concentración.

A lo largo del recorrido han ido recogiendo unos carteles con las imágenes de los condenados que han colocado en el escenario sobre otros carteles en los que venía las penas de cada uno de ellos. En este escenario se han portado grandes letras formando la palabra «Injusticia«.

Y es que la palabra con la que más fuerza resonó es justo la contraría: ¡JUSTICIA!. No ha habido otra reivindicación desde que en una interesada operación política y judicial se decidió llevar a Madrid la causa contra los jóvenes bajo la artificial acusación de terrorismo, vulnerando así el derecho básico de cualquier acusado a ser juzgado por el juez natural en el Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN). Las familias criticaron que se ha vulnerado con la falsa acusación de terrorismo, una “pesadilla” que quisieron volver a denunciar. “Dijimos que no era terrorismo, y no lo era. Dijimos que no era discriminación, y no lo era. Dijimos que era una brutal injusticia y lo seguimos diciendo. Dijimos que no debemos permitir que estos montajes sigan ocurriendo, y lo mantenemos. No nos cansaremos de decirlo”, afirmaron.

El castigo ejemplar, la mano dura que reclamaban algunos poderes fácticos se ha consumado ante el dolor de las familias, la rebeldía de todo un pueblo y la indignación de una parte muy importante de la sociedad navarra, que se resiste a aceptar la desproporción de las condenas.

“Que nos oigan bien. No vamos a aceptar más montajes. No nos van a engañar. Vamos a seguir aquí”, proclamaron ayer amigos y familiares de los acusados entre gritos de Altsasukoak Askatu, convertido ya en un himno de la lucha contra la injusticia y el abuso de poder.

Para las familias de los acusados, la sentencia del Tribunal Supremo, que rebaja las penas de la Audiencia Nacional pero las mantiene elevadas, sigue siendo “cruel y desproporcionada”.

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