El 31 de octubre, decenas de violentos de extrema derecha sembraron el caos en el centro de Barcelona, aprovechando una protesta pacífica contra las nuevas restricciones del Govern. Se quemaron contenedores y destrozaron el mobiliario urbano, además de agresiones a las fuerzas del orden.

Ante este fondo de sonidos de furgones de los Mossos d’Esquadra, Peter Geddes, de 65 años, toca el piano en el centro de la ciudad, y continuó haciéndolo sin inmutarse. El músico interpreta su particular versión de Eternal Flame, del grupo The Bangles. Lo hace sentado ante un teclado, con algunos oyentes a su alrededor.

La escena se produjo en la plaza de la Catedral de Barcelona, epicentro de los altercados que se saldaron con 15 detenidos y una treintena de heridos. A pocos metros de allí se saquearon también dos comercios.

Una actitud que algunos usuarios de Twitter han comparado con la de los músicos del Titanic, que continuaron tocando sus instrumentos pese al hundimiento del buque. Al artista no le molesta que comparen su video con la famosa secuencia. Confiesa, en cualquier caso, que no ha visto la película, pero admite que “el artista tiene un destino del que no puede escapar y debe seguir mientras un barco se hunde o habiendo una manifestación”. “Si la gente tenía voluntad y el coraje de escucharme, yo tenía que tocar”, asegura el pianista a La Vanguardia.

Un hombre toca el piano durante los disturbios en Barcelona
Un hombre toca el piano durante los disturbios en Barcelona

Un piano que sonó por todo el mundo

La imagen ha captado el interés de medios como el The Guardian, la agencia Reuters o ABC News. “No lo hice para llamar la atención. En absoluto. No es así. Hay una cierta obligación del músico de seguir tocando si hay público que escucha. Además, sentí que debía proteger a la gente abrazándola con música”, explicó Geddes.

“Sobrevivo tocando el piano en la calle, esta es mi única ocupación y creo que voy a morir en la calle tocando y desde luego no me voy a jubilar”, sentencia.