Las clases pudientes de Madrid vuelven a lanzarse a la calle desde el exclusivo barrio de Salamanca de la capital, donde se anuncia la primera de muchas caceroladas contra el Gobierno. También se desplazaron a la sede del PSOE en la madrileña calle Ferraz. Un fuerte dispositivo policial les ha impedido acercarse al edificio del Partido Socialista.

Ataviados con banderas de España, los manifestantes han hecho sonar sus cacerolas de nuevo para pedir la dimisión del presidente del Gobierno al grito de «libertad». También el ministro de Sanidad, Salvador Illa, y el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, han sido objeto de cánticos como ‘Illa y Simón, la misma mierda son’.

Los medios acudieron a cubrir el evento y capturaron todos estos gritos. Sin embargo, un manifestante en concreto llamó más la atención que el resto. El «cayetano» estaba visiblemente acelerado, por el periodista de la cadena Cuatro incluso temió por su integridad física y le pidió que no se acercase.

El reportero señala al manifestante: «No se acerque a mi si es tan amable, por favor». La respuesta, cuanto menos, sorprendente: «¡¡Puto demócrata de mierda!! ¡¡¡Viva Hitler, viva Hitler!!!». ¡Ya tiene declaraciones, disfrútelas!, gritó para despedirse.