Portland ha sido escenario de protestas diarias contra la violencia policial en Estados Unidos desde la muerte el pasado mes de mayo del afroamericano George Floyd, asfixiando por un policía blanco.

El movimiento antirracista se reavivó esta semana después de que Jacob Blake, también un hombre negro, resultara gravemente herido tras recibir siete disparos por la espalda de la policía de Wisconsin.

En el marco de un Black Lives Matter que amenaza con volverse continuo si no cesan los abusos policiales, miles de manifestantes en las calles se enfrentan a las fuerzas de Seguridad y simpatizantes de Trump.

El epicentro de las manifestaciones esta vez fue Portland, Oregon. El sábado, un grupo de simpatizantes de Trump organizó una manifestación en coche en los alrededores de un centro comercial a las afueras de la ciudad y condujeron hacia el centro de la ciudad con camiones y coches.

Según ‘The New York Times’, no estaba previsto que los vehículos entraran en la ciudad, pero algunos de ellos se dirigieron directamente al centro, donde fueron increpados por los participantes de una marcha antirracista.

Estos ultras embistieron sin contemplaciones a los manifestantes con sus vehículos mientras los rociaban con gas lacrimógeno, tal y como verse en el vídeo difundido por el usuario de Twitter Cory Elia.