Danna Reyes tenía solo 16 años cuando se convirtió en una de las últimas víctimas de la imparable ola de feminicidios en México. Fue asesinada y su cuerpo fue quemado a principios de semana por tres jóvenes.

El asesinato levantó una fuerte repulsa y mucha gente salió a la calle para mostrar su repulsa. Las fuerzas de seguridad arrestaban a los tres presuntos autores del crimen, que quedaron a disposición judicial.

Pero más allá de disminuir la ola de rechazo, fue avivada con las palabras pronunciadas por el fiscal de Baja California, Guillermo Ruiz: «Pues es que la niña también traía tatuajes».

El comentario generó gran revuelo, por lo que el fiscal intentó explicarse: «Posiblemente se malentendió, posiblemente no era momento de abrir estas carpetas, posiblemente tiene razón (…) Nada (tiene que ver que tuviera tatuajes), ella es una víctima de homicidio y fue víctima de estas gentes que la tatuaron”, afirmó.

“Mi punto no es hacer más crisis de una persona que fue víctima de un homicidio, al contrario, estamos protegiéndolos. Mi punto es que nosotros íbamos a determinar que aquellas personas que se dediquen este tipo de comercios que no estén tatuando a menores de edad”, intentó razonar, lo que no hizo más que empeorar su explicación.