Este jueves, la Fiscalía ha mantenido su petición de condenar al comisario jubilado José Manuel Villarejo a 4 años de cárcel al considerarlo culpable de ordenar grabar de manera «ilegal» y difundir una reunión de 2014 entre la Policía Nacional y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), con la intención de «afectar, anular o incordiar» la investigación abierta por el cuerpo policial sobre Francisco Nicolás Gómez Iglesias, conocido como «El Pequeño Nicolás».

La Fiscalía considera «colaboradores en la realización y difusión de una grabación ilegal» a  la mujer de Villarejo, Gema Alcalá y el periodista Carlos Mier, para quien solicita tres años de prisión. Por su parte, las defensas piden la absolución por ausencia de pruebas y denuncian irregularidades en la investigación.

La jornada del juicio ha comenzado con la mujer del excomisario acogiéndose a su derecho a no contestar a las preguntas de nadie salvo de su abogado. Gema Alcalá ha negado que ordenara al periodista grabar aquella reunión y ha expresado que el hecho de estar en el banquillo de los acusados junto a Mier se debe a «daños colaterales de la persecución» contra su marido.

Villarejo se emociona al hablar de su familia en el juicio de la grabación ilegal de una reunión entre la Policía y el CNI sobre 'El Pequeño Nicolás' / Imagen: EFE
Villarejo se emociona al hablar de su familia en el juicio de la grabación ilegal de una reunión entre la Policía y el CNI sobre ‘El Pequeño Nicolás’ / Imagen: EFE

Sobre si recibió alguna orden de su marido para hacer la grabación, le aconsejó alguna aplicación informática para ello o si le dio instrucciones para difundirlo en el medio digital en el que trabajaba, Alcalá ha respondido que es «absurdo»: «Para nada, mi marido estaba a sus cosas, en su mundo, y yo no sabía de esto ni de otras muchas cosas».

Sobre el día de la grabación, la mujer de Villarejo aseguró que estuvo con su madre en el hospital porque la habían operado el día 15 y ese día, el 20 de octubre de 2014, le dieron el alta, fue a por ella y se la llevó a casa.

Por su parte, Mier ha declarado que «jamás» grabó ni difundió nada y ha explicado que esos días llamó varias veces al entonces jefe de la Unidad de Asuntos Internos, Marcelino Martín Blas, tras haber publicado en exclusiva el arresto de «El Pequeño Nicolás» y porque en el auto de detención aparecía reflejado Asuntos Internos, pero que le preguntó de otros temas, como la «Operación Cataluña».

Además, ha negado que conociera a Villarejo ni que Alcalá era su mujer, precisando que supo del policía cuando tiempo más tarde, y ya habiendo dejado el medio «Información Sensible», medio que supuestamente dirigía Gema Alcalá, los medios de comunicación empezaron a publicar noticias acerca de la «guerra de comisarios».

Carlos Mier publicó tres artículos sobre el tema por los que hoy está sentado en el banquillo. Según él, el artículo que publicó el 22 de octubre de 2014 en el que destapó en exclusiva la detención del Pequeño Nicolás fue una buena exclusiva periodística pero que no se tradujo en éxito de visitas en la web del medio para el que trabajaba.

El periodista aseguró que tras este escándalo tuvo que dar un cambio radical a su carrera y dejó de escribir de Tribunales para especializarse en otras disciplinas del periodismo. «Tras la imputación no podía seguir haciendo Tribunales siendo el espía del caso», ha dicho ante la presidenta del Tribunal.

El policía ha sido el último en tomar la palabra y lo ha hecho con un discurso en el que se ha acordado de su mujer, de sus hijos, de Schopenhauer y hasta de su madre. Emocionado y con lágrimas en los ojos ha declarado que confía en que se imparta justicia.

Villarejo declaró, según informó Crónica Libre, que en la época en la que se desarrollaron los hechos investigados el matrimonio pasaba por una mala etapa y que incluso dormían en habitaciones separadas.

El excomisario negó que hubiera ordenado grabar y haber difundido la reunión del CNI y Asuntos Internos, ni que supiera que se iba a celebrar. «A mí qué me importaba esa historieta», señaló.

En su declaración, manifestó que es «absurda» la tesis de que en 2014 le pidiera a Mier que grabara la conversación. «Pero, ¿por qué no la hice yo? ¿Para qué necesito involucrar a un tercero?», dijo.

Y añadió que tenía «bastantes teléfonos operativos y teléfonos virtuales» con un «programa informático» con el que se «llamaba y el teléfono desaparecía». «Pero yo no llamé», zanjó.

«Menudo programa de risa que deja un rastro de la llamada que se ha hecho. Es un poco de chiste», aseguró, insistiendo en que ni grabó la reunión ni estaba interesado en conocer lo que en la misma pasara.

Antes de terminar, la presidenta del Tribunal ha dado la oportunidad a los acusados de tener la última palabra. Gema Alcalá y Carlos Mier han declinado la invitación pero José Manuel Villarejo se ha levantado de su sitio junto a su abogado y ha ido hasta la silla de los interrogatorios para sentarse y tomar la palabra.

«Cuando llegué el primer día a este juicio y me preguntaron con qué ánimo me enfrentaba a este juicio yo dije que con ilusión porque tras el linchamiento popular al que había sido sometido, por fin me enfrentaba a un Tribunal de Justicia de verdad. Y el tiempo me ha dado la razón, sigo creyendo en la justicia porque si no creyera en la justicia mi vida no tendría sentido», ha comenzado a decir.

«Mi madre decía: ‘De dame tu burra, a toma mi burra van dos burras’. A mí me han atropellado todas las burras. Decía Schopenhauer que ‘la vida sin sufrimiento no tiene sentido», ha añadido.

En este momento se ha derrumbado y entre lágrimas ha dicho: «Solo me arrepiento de haber arrastrado a mi familia, a mi mujer y a mis hijos, pero estoy seguro de que se va a impartir justicia. Muchas gracias y feliz navidad».

A continuación, Villarejo se ha levantado y se ha dirigido a su sitio, mientras su mujer se pone una gorra para intentar esconder sus ojos. Coge un pañuelo de papel del bolso y sale la primera de la sala. Villarejo sale emocionado directamente al baño.

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