Clàudia Pradas Gallardo

La cara más cruda de la violencia de género deja un rastro de 5 víctimas mortales en España en tan solo dos días, sumando así 38 en el año 2018.

La mañana del 28 de Setiembre se registró una muerte más por violencia de género en el Estado español, esta vez (como en muchas otras ocasiones) la víctima SÍ había denunciado y el asesino tenía una orden de alejamiento.

Manuela, de 44 años y natural de Vélez-Málaga se suma al incesante goteo de víctimas mortales a manos de sus parejas o exparejas, cerrando así, un septiembre negro que eleva a 38 el número de víctimas mortales por violencia de género en lo que va de año.

El impacto que han generado estas cifras es por lo menos indignante, la justicia y el estado se mantienen de brazos cruzados mientras la violencia machista sigue segando nuestras vidas sin nadie ni nada que le pare los pies.

A pesar de que se cumple un año del pacto de Estado contra la violencia de género en el que se prometió invertir en recursos para solucionar esta lacra, las estadísticas siguen mostrando una realidad más bien cruda y poco esperanzadora.

Es probable que algunas personas aún no vean en problema en la actuación del Estado y la sociedad en general, pero vamos a poner un ejemplo: seguro que todas y todos podemos recordar la alarma que se creó con la llegada de la gripe A en 2009. Los medios de comunicación repetían a todas horas los nuevos casos diagnosticados, las muertes registradas y el estado en el que se encontraba la pandemia a nivel mundial. La movilización por parte del gobierno y la alarma social que se creó entonces fue, por lo menos, memorable.

Todo el mundo consideró importante, peligrosa y alarmante aquella enfermedad que empezó a considerarse como un peligro para la salud pública, del mismo modo que se consideran peligrosas las demás enfermedades contagiosas, los accidentes de coche,  los ataques terroristas y todo aquello que atente contra la integridad y la dignidad humana.

¿Por qué nos movilizamos ante todos esos problemas y los recursos para frenar la violencia de género siguen sin ser efectivos?

¿Por qué no nos alarmamos ante las 963 muertes de mujeres a manos de sus maridos[1]

Haciendo una arriesgada afirmación: la única diferencia entre la violencia de género y lo mencionado anteriormente es que en el primer caso el colectivo más vulnerable son las mujeres. Parece que no tenemos amparo y nuestras vidas no son lo suficientemente importantes como para hacer ruido y generar respuestas efectivas.  Una vez más, estamos silenciadas.

Por las que ya no tienen voz, por nosotras y por todas las generaciones venideras, es importante mostrar la necesidad de un cambio real, las leyes parecen no ser suficientes y la invisibilización de la violencia de género por parte de la sociedad y del estado cada vez es más evidente.

[1] Cifras registradas a partir de 2003.