Protestona


La violencia tiene muchas caras, todas tienen algo de perverso y todas deberían ser condenadas con la misma firmeza e indignación desde los foros mediáticos y políticos. Sin embargo esto no siempre es así.

Desde hace varias jornadas, en los medios de comunicación de este país solo existe un tema a tratar, la violencia que sufre Catalunya a raíz de la sentencia del procés. Ana Rosa, Susanna Griso o Ferreras dedican cada minuto de sus programas a mostrarnos imágenes de barricadas, hogueras y enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes.

Pero existen otros tipos de violencia que los gerifaltes mediáticos olvidan conscientemente, de las que se habla poco, o nada, porque a los que mandan en España no les produce tanta preocupación como ver arder contenedores. Por ejemplo, la violencia económica.

La violencia económica son acciones efectuadas por ciertos grupos de poder, y que afectan a la supervivencia o el bienestar de otros. Se presenta a través de limitaciones en los ingresos o en los derechos, a través de abusos o explotación, a través de falta de coberturas sociales de asistencia, o a través de falta de protección del Estado hacia sus ciudadanos. Su función es generar precariedad, dependencia, sometimiento y temor, y es ejercida desde arriba hacia abajo en el escalafón económico y social.

Violencia es trabajar doce horas al día con un contrato a media jornada y un sueldo de miseria. Violencia es que si te quejas, tu jefe te conteste que hay cientos de personas que estarían encantadas de quedarse con tu puesto de trabajo. Violencia es que tu empresa se niegue a pagarte las horas extras. Violencia es que los gobiernos permitan que eso ocurra.

Violencia es que veinte policías derriben la puerta de una vivienda para desahuciar a familias con hijos porque Ana Botella ha vendido su hogar a fondos buitre y estos les han cuadruplicado el precio de una renta que a duras penas podían pagar. Violencia es que Pedro Sánchez diga que no puede intervenir el mercado de alquiler.

Violencia es empujar al suicidio a padres y madres de familia porque tras arrebatarles sus casas, el banco sigue reclamándoles una deuda millonaria. Violencia es que en el improbable caso de que los que han perdido sus hogares consigan un trabajo, su nómina será embargada hasta que el banquero haya cobrado íntegramente el préstamo hipotecario más intereses, lo que hará imposible que puedan recuperar sus vidas. Violencia es que PP, PSOE y Cs se hayan negado a implantar por ley la dación en pago (la devolución del inmueble supondría la cancelación del préstamo hipotecario) Violencia es que nuestros políticos aleguen que aprobar esa medida ocasionaría  perjuicio al sistema financiero.

Violencia es que haya niños que tengan que dormir con abrigo, guantes y bufanda porque sus padres no pueden permitirse poner un rato la calefacción, o que una anciana muera a causa de un incendio porque solo podía alumbrarse con velas por culpa de unos políticos que legislan al servicio del oligopolio eléctrico pensando en sus futuros intereses. Violencia es negarse a prohibir los cortes de servicios básicos. Violencia es no prohibir las puertas giratorias.

Violencia es que en un país haya más de dos millones y medio de personas en situación de pobreza extrema y 12 millones en riesgo de estarlo. (Informe Red Europea contra la Pobreza y exclusión) Violencia es que en muchos hogares no se pueda comer carne o pescado cada dos días. Violencia es que haya niños con carencias alimentarias, que se desmayan en el colegio porque acuden casi todos los días sin desayunar. Violencia es multar a la gente en exclusión por ir a recoger comida en contenedores de basura.

Violencia es que las personas de más de 45 años en situación de paro de larga duración solo tengan derecho a cobrar un subsidio de 430 euros mensuales durante 11 meses, con la posibilidad de solicitarlo hasta tres veces con un año de espera de por medio. Violencia es que un Gobierno no se ocupe de que los trabajadores que más han sufrido el quebranto de la crisis económica puedan sobrevivir con un mínimo de dignidad.

Violencia es recortar en Sanidad Pública, mientras se privatiza de forma solapada. Violencia es no proporcionar Sovaldi a los enfermos de hepatitis, o retirar ciertos medicamentos básicos de la financiación de la Seguridad Social. Violencia es despedir a médicos y personal hospitalario, tener que esperar un año a que te vea un especialista o morir esperando una operación. Violencia es destrozar el sistema sanitario.

Violencia es que el Partido Popular y el PSOE hayan saqueado las arcas públicas durante décadas mientras la población empobrecida cargaba sobre sus hombros una crisis brutal. Violencia es que se hayan gastado nuestro dinero en putas, cocaína o en comprar periodistas, violencia es que los principales culpables de esos expolios no hayan sido condenados por su responsabilidad.

Violencia es dar ventanas mediáticas a tipejos infames que gritan que hay que enviar los tanques a Cataluña o que les gustaría disparar contra políticos de izquierdas. Violencia es publicar pruebas falsas que te pasan desde las cloacas del Estado para influir en el resultado de unas elecciones e incitar al odio contra el líder de un partido político. Violencia es la Brunete Mediática al completo.

Violencia es negar que existe el terrorismo machista cuando hay 49 mujeres asesinadas en lo que va de año.

Podría continuar hasta hacer interminable esta columna, pero no valdría de nada. Los poderosos de este país ya han decidido que hasta después del 10N, la única violencia de la que se hablará es de la que, dicen ellos, ha tomado las calles de Catalunya.

A falta de ETA y Venezuela, de algo habrá que tirar para no hablar de política.

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2 Comentarios

  1. Violencia es que tú a través de tu perfil y la repercusión que tienes nos lances mensajes a los demás de lo que es bueno y es malo. Señalas a gente , eso es violencia. Violencia es que quieras que pasemos por alto lo que sucede están haciendo en Barcelona/Cataluña solo porque lo hace gente que esta en una linea ideológica acorde con la tuya, cuando hay algo que agrede física, psicológica o de cualquier forma a otro da igual la orientación política hay que rechazarlo, pero tu no lo haces.

    Eres una desalmada y una demagoga

  2. En cada uno de los párrafos te falta incluir. Apoyados por algunos partidos y políticos independentistas que ahora se manifiestan contra la violencia del estado, también «su estado»

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