Elena Blasco Martín
Secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO


Se acerca un nuevo 8 de Marzo muy distinto al anterior, en el que nos encontramos sumidas en un nuevo panorama gubernativo y social que parece tener otras prioridades.

En junio 2018, asistimos esperanzadas a un necesario cambio político tras la moción de censura que apartó al PP del Gobierno. Pareciera que el nuevo ejecutivo -surgido de una mayoría parlamentaria de progreso- permitiría revertir y acabar con una década regresiva de crisis, recortes en el Estado de bienestar, merma de derechos, libertades y retrocesos legislativos.

Las Palmas de Gran Canaria, 8 de Marzo de 2018, fotografía de Txefe Betancort.

Podríamos decir que, desde aquel momento, la ciudadanía dejaba atrás años de desigualdades sociales y pérdida de calidad democrática, que fue especialmente perjudicial para las mujeres e imposibilitaba la igualdad efectiva de oportunidades y trato.

La expectativa de un cambio, por el autoproclamado “Gobierno feminista”, arma defensiva contra las diferencias estructurales que como mujeres sufrimos, nos permitió creer en luchar juntas por acabar con la discriminación, la desigualdad y la violencia. Creímos tener un aliado en el poder ejecutor, pero pasados ocho meses el balance es de clara insuficiencia: pocas luces y muchas sombras.

Las mujeres seguimos siendo el 59% del paro registrado en enero 2019, seguimos siendo el 75% de la parcialidad involuntaria, seguimos siendo 1,6 millones de ciudadanas que están menos incorporadas a una actividad, seguimos sufriendo una brecha salarial del 29%, y seguimos siendo asesinadas, casi 1000 mujeres desde 2003 y 9 en lo que va de año.

Ocho meses que empezaron en entusiasmo y acabaron en desánimo; sin Presupuestos Generales del Estado (aquellos también anunciados como los: “Más feministas de la Historia”), sin medidas sustanciales en igualdad y con el avance de una ultraderecha misógina, clasista, xenófoba y antifeminista. Una derecha rancia que recorre toda Europa y que ha llegado aquí y que ha comenzado a entrar en las instituciones poniendo en peligro la agenda social y feminista.

La fractura ideológica y política en la que nos encontramos inmersas este año no puede fragmentar la lucha de las mujeres; la radicalización de las ideas y la inacción de los Gobiernos no deben dividir la reivindicación feminista. Si hay un momento para estar unidas, sin duda, es éste.

Y este nuevo 8 de Marzo se sitúa en un escenario social diferente, en donde la nueva forma de hacer política, basado en el discurso de la ofensa, los insultos, las mentiras y las descalificaciones ocupan las imágenes, los artículos y las emisoras; parece que nadie se acuerda de que antes del 28 de Abril (día de las próximas elecciones) existe un 8 de Marzo.

Parece que nadie recuerda que el año pasado hicimos historia, que fuimos miles y miles de mujeres las que ocupamos las calles, las sindicalistas de Comisiones Obreras bajo el lema: “¡Vivas Libres y Unidas por la Igualdad“.

Parece que nadie recuerda que, desde ese día, la historia comenzó a escribirse en violeta y que es precisamente esa historia la causante de esa reacción por parte de la caverna fascista, que ante el temor de perder sus ancestrales privilegios, se defiende como “gato panza arriba” para seguir manteniendo su sistema de poder, sustentado en la supremacía machista.

Todo este contexto social, político y cultural me lleva a recordar las palabras de Simone de Beauvoir: “El feminismo es una forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente”, y aun teniendo claro que todos los días son 8 de Marzo, éste debe ser la prueba de ello.

Es hoy y es ahora cuando la lucha feminista debe verse, notarse, palparse en lo político, en lo social y en lo sindical, ahora más que nunca, es necesario estar unidas.

Este 8 de Marzo… volvamos a teñir las calles de violeta.

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Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Alcalá de Henares (Madrid). Es Máster en Salud y Seguridad en el Trabajo, Técnica Superior en Prevención de Riesgos Laborales (con las tres especialidades por el Centro Universitario de la Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid), Máster Gestión Medioambiental en el sector de la construcción por la Universidad de Santiago de Compostela, Máster en Energética de la Edificación por la Universidad de Extremadura, Máster en Género y Políticas de Igualdad y Máster en Liderazgo, Comunicación y Dirección de Organizaciones por la Universidad Rey Juan Carlos. En 2003 es nombrada secretaria de Derechos Fundamentales de la Federación Estatal de Construcción, Madera y Afines de CCOO. Además, ha sido secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente de CCOO de Construcción y Servicios, miembro de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, de la FETCM del grupo de Coordinación de Seguridad y Salud y vocal del Consejo General del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el trabajo. Patrona de la FLC (Fundación Laboral de la Construcción), Fundación CEMA (Fundación Laboral del Cemento y Medio Ambiente) y de la FEPRL (Fundación Estatal para la Prevención de Riesgos Laborales). En el 11º Congreso Confederal de CCOO de 2017 es nombrada secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de la Confederación Sindical de Comisiones obreras. Es responsable de la edición de la revista Trabajadora y forma parte del Patronato de la revista Gaceta sindical: reflexión y debate y de la Fundación 1º de Mayo de CCOO. Ha participado en numerosos artículos, ponencias y cursos en materia de igualdad de género en el ámbito laboral y sindical.

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