Segunda semana del año y ya hay un gran ERE sobre la mesa en el sector de las telecomunicaciones. Vodafone anunció esta semana que prepara un despido colectivo para un máximo de 1.200 empleados. Con ello, se prolonga un año más la tendencia entre las tres grandes operadoras de recortar sus plantillas.

En la década entre inicios de 2008 y finales de 2017, las tres principales compañías han despedido a 13.000 empleados, según los registros de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). En este periodo se ha pasado de 45.000 a 32.000 trabajadores, tal y como figura en las citadas estadísticas, todavía no actualizadas a 2018. 

Durante buena parte del periodo, este recorte continuado de empleo ha estado relacionado con una pérdida importante de negocio. Si entre 2008 y 2014 la pérdida de puestos de trabajo entre estas empresas fue en torno al 20%, la de ingresos fue del 38% y en el resultado de explotación el recorte fue del 55%. Siempre según la misma fuente.

Sin embargo, el año 2015 supuso un cambio de tendencia respecto a los años anteriores. En los tres ejercicios siguientes (2015, 2016 y 2017) los ingresos conjuntos de las tres operadoras crecieron un 20% y los resultados se multiplicaron por 10, impulsados también por la integración de ONO en Vodafone y de Jazztel en Orange. Sin embargo, las plantillas se recortaron otro 10%.

Así, pese a la mejora del negocio que se ha vivido, las empresas han seguido recortando costes por distintas vías, entre ellas la laboral. Aunque Vodafone ha sido la última en anunciar un ERE, que se empezará a negociar con los sindicatos a finales de este mes, tanto Orange como Telefónica han realizado distintas regulaciones de empleo en los últimos años, así como planes de prejubilaciones o de bajas incentivadas.

En el caso de Vodafone se da una reincidencia. El ERE anunciado este jueves será el tercero en seis años, tras las 900 salidas en 2013 y las algo más de 1.050 en 2015 tras la fusión con ONO. Ahora se sumarían hasta 1.200. Esta cifra ha sorprendido a los propios sindicatos ya que las estimaciones que se hicieron hace semanas hablaban de una cantidad menor. La empresa afronta este nuevo proceso con una plantilla que ronda las 5.000 personas, por lo que podría perder casi una cuarta parte de la fuerza laboral.

La compañía británica ha achacado como causa principal para este ERE al hecho de que el 50% de las nuevas altas en la operadora sean por ofertas de bajo coste. Con ello, defiende que tiene que adaptar su estructura de costes. Además, considera que se precisa de estructuras más ágiles para atender al cliente. Con esto, pretende revertir “la negativa evolución del negocio”.

El sector vive dos batallas comerciales desde hace más de un año. Por un lado, una guerra de precios con la pujanza de los servicios de bajo coste y el cuarto operador MásMóvil.  Los tres principales operadores pierden clientes de móvil en favor de esta compañía. La peor parada en este campo está siendo Vodafone, con una pérdida de más de 400.000 clientes entre enero y octubre del pasado año.

La segunda batalla es la de los paquetes. Las tres principales operadoras buscan mejorar sus ingresos con los servicios combinados de internet, móvil y televisión. De hecho, este último punto, el de los contenidos ha centrado la batalla entre Orange, Telefónica y Vodafone, con el fútbol como protagonista. La decisión de la británica de no emitir el fútbol le ha hecho perder clientes también en esta batalla.

Los sindicatos acusan a los gestores

Sin embargo, dos semanas antes de empezar la negociación, la compañía ya ha recibido un fuerte rechazo por parte de los sindicatos CCOO, UGT y STC. Estos culpan a la dirección de la compañía de la gestión llevada a cabo y tildan de “desproporcionado” el ERE. Fuentes sindicales señalan que no entienden que si se ha planteado por parte del grupo que el plan de negocio permitirá crecer a partir del próximo ejercicio, se realice ahora un nuevo expediente de empleo.

Hace semanas Vodafone anunció unos resultados negativos del primer semestre de su ejercicio fiscal, en el que se mostraba un importante deterioro del negocio y una notable pérdida de clientes tras renunciar a la emisión del fútbol en su plataforma de televisión. Además, la matriz rebajó el valor contable de la filial española en 2.000 millones de euros. Sin embargo, el presidente en España, Antonio Coimbra, trasladó un mensaje de que estos resultados estaban dentro de lo esperado y que la apuesta por la nueva estrategia permitiría remontar la situación.

Los sindicatos dudan de la justificación que ha dado la compañía. “Todas las operadoras, salvo MásMóvil, están perdiendo clientes, pero el resto no está realizando ERE”, apunta Beatriz Molinos, representante de CCOO en Vodafone.

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