Vox ha evidenciado en los últimos meses que tiene dinero, cobertura mediática y capacidad para influir en los partidos de derechas, amén de en algunas instituciones. Lo que no ha demostrado aún es que pueda convertirse en un movimiento atractivo más allá del clásico franquismo sociológico que hasta ahora se agazapaba en el PP. Este sábado la formación ha presentado a sus candidatos en Barcelona en un acto político que había sido vendido como una demostración de fuerza pero que, lejos de eso, ni siquiera ha podido llenar media explanada en la avenida Maria Cristina.

«Los auditorios y las plazas donde Vox convoca están siempre llenos», mentía Santiago Abascal desde el escenario, después de quejarse de que el ayuntamiento le hubiese denegado celebrar un acto en el palau Sant Jordi. «La alcaldesa de Barcelona no ha querido dejarnos el local que ya teníamos reservado y nos ha dejado a merced de los terrorista de Arran», se ha victimizado el líder de la ultraderecha.

En vista de la frialdad de su público, los dirigentes del partido han tirado de sus iconos más patrioteros, con loas a España y citas acarameladas del Quijote. «No nos importa que nos insulten por amar a España. Si los españoles somos grandes es porque nunca nos hemos puesto límites y fronteras», ha asegurado Abascal.  

Ivan Espinosa de los Monteros ha sido el encargado de presentar el acto, en el que han desfilado además de Abascal el número uno por Barcelona al Congreso, Ignacio Garriga, el secretario general Francisco Javier Ortega Smith o el número dos por Barcelona, Juan José Aizcorbea, quien también es abogado de la familia del dictador Francisco Franco. «Los independentistas y los marxistas saben que no vamos a permitir que pisoteen nuestra nación», ha asegurado Garriga, resucitando la retórica usada por la dictadura franquista.

Las apelaciones patrioteras han cosido también el discurso de todas las primeras figuras de Vox. «Nuestra guía política es el amor a España, porque España es libertad y civilización», aseguraba Garriga. Por su parte, Abascal, en una intervención leída en la que ha tropezado varias veces, ha tirado de los eslóganes que repite desde hace varios años. «La unidad de España ni se discute ni se negocia ni se dialoga, España se defiende», ha gritado.

En su nueva visita a Barcelona, Abascal no ha sido capaz de deslizar ni una sola propuesta sobre Catalunya que no hubiera explicado antes. Por eso, el efecto entre el público ha sido más bien limitado cuando ha asegurado que impulsarían la detención de Torra, suspenderían la autonomía, ilegalizarían el separatismo y disolverían los Mossos d’Esquadra, un catálogo de acciones que ni son nuevas ni, ya, solo de Vox.

Mientras el acto político de la formación de Abascal tenía lugar en la avenida María Cristina, a unos centenares de metros los Mossos cerraban la plaza de España, alrededor de la que se concentraban varias organizaciones antifascistas. Los manifestantes han creado una barricada y, en algunos momentos, se han producido lanzamientos de objetos contra la policía. Se han producido también cargas y tres detenidos.