La filtración de unos mensajes xenófobos ha disparado la tensión en la sede de Vox en Ceuta. Dos diputados locales han abandonado la formación después de que se difundiesen unos mensajes atribuidos al presidente de la gestora en la ciudad autónoma, Juan Sergio Redondo, en los que carga contra los musulmanes y advierte de una supuesta «islamización» de Ceuta.

La diputada Carmen Vázquez y José María Rodríguez, abandonan la formación tras constatar que la formación ultraderechista es “opaca” y es “una dictadura” en la que impera el “caciquismo”. Lo que no sabemos es que esperaban de una formación de extrema derecha en una ciudad como Ceuta.

La gota que colmó el vaso de su paciencia fueron los mensajes intercambiados por los responsables locales de Vox en tres chats internos de WhatsApp (Gestora Vox Ceuta, Grupo Parlamentario y Comité Estratégico).

“De momento, la batalla la vamos a plantear en el terreno electoral, pero tal y como están las cosas de mal, no es para nada extraño que al final haya que combatir militarmente”, escribió, por ejemplo, Juan Sergio Redondo, presidente de Vox en Ceuta, en un mensaje reproducido por ‘El Foro de Ceuta’ y cuya autoría no ha desmentido. “Os aseguro que esta gente, en breve, si no aceptamos su visión islamizante, empezará a tratarnos como ocupantes, algo así como a los israelíes”, añadió.

“La Tercera Guerra Mundial tendrá que empezar algún día y será contra el islam”, le respondió Francisco José Ruíz, policía nacional en excedencia, porque ahora es diputado de Vox en la Asamblea de Ceuta. Ambos cargaron contra la Fiesta del Sacrificio, una de las más importantes del islam.

Por su parte, Yolanda Melero, que fue candidata al Senado por Vox en las elecciones de abril, ironizaba sobre la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, otorgada en septiembre por el ministro Fernando Grande-Marlaska al general Mohamed Haramou, que manda la Gendarmería marroquí. “Miremos el lado positivo: le hemos puesto una cruz a un moro”, escribió.

“Si aquí el 50% de la población es musulmana, eso hay que respetarlo mal que les pese”, comentó Carmen Vázquez durante la rueda de prensa. La diputada ceutí se confesó “muy de derechas”, pero ante “esas barbaridades” optó por romper con Vox, un partido en el que entró porque la llamaron “porque necesitaban mujeres”. “No sabía dónde me estaba metiendo”, reconoció.

“Los traidores me tendrán personalmente enfrente, sin tregua ni cuartel”, anunció en Twitter Carlos Verdejo, portavoz de Vox en la Asamblea de Ceuta. “Esas actas usurpadas no son vuestras, son de Vox. Prepararos para lo que se os viene encima en cada pleno”, advirtió.

Es la tercera sonada renuncia de miembros de Vox por discrepancias internas en lo que va de año. En Cádiz, donde el partido de Abascal fue la segunda fuerza más votada en las últimas generales, la gestora al completo dimitió por orden de Madrid. En Melilla, el presidente de Vox, Jesús Delgado, dimitió la semana pasada tras la publicación en El Confidencial de unos audios en los que criticaba a la cúpula nacional, sin abandonar el partido ni su acta de diputado. La renuncia de los diputados de Ceuta es significativa porque se produce por razones ideológicas.

El Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía, una de las dos formaciones musulmanas con representación en la Asamblea de Ceuta, anunció, por su parte, que llevará los mensajes de Vox a la Fiscalía para que “actúe y depure cualquier tipo de responsabilidades”. Fatima Hamed, la lideresa del partido, los tachó de “islamófobos y racistas” porque “destilan odio hacia la comunidad musulmana”.

Futuro incierto

El PP, que gobierna en minoría en Ceuta por primera vez desde 2001, necesitaba los apoyos de Vox para sacar adelante las propuestas del Ejecutivo que preside Juan Jesús Vivas, tras romper un acuerdo previo con el PSOE. Ahora, la renuncia de Vázquez y Rodríguez ha redefinido el cuadro de apoyos en la Asamblea ceutí.