Plácido Domingo, tenor con una de las voces más admiradas en el mundo de la música clásica, era acusado el año pasado por acoso sexual a varias mujeres, entre las que se encontraban cantantes y bailarinas.

Los hechos ocurrieron en la década de los ochenta cuando Domingo forzaba a las mujeres a tener relaciones a cambio de trabajo, influyendo negativamente en sus carreras si lo rechazaban.

En un principio el tenor negó todas las acusaciones y afirmó que no ocupaba una posición de poder sobre sus compañeras y sus carreras. Además señalaba: «Creo que todas mis interacciones y relaciones fueron siempre aceptadas y consentidas. La gente que me conoce o que ha trabajado conmigo sabe que no soy alguien que pueda hacer daño, ofender o avergonzar a alguien de manera intencionada».

Pero el resultado de una investigación aseguraba que tuvo un comportamiento sexual inapropiado por lo que Plácido Domingo asumió su responsabilidad y pidió perdón a todas esas mujeres por el dolor que les causó.

Cuando se hicieron públicos los casos de acoso sexual muchos personajes públicos se posicionaron a favor del tenor, como Bertrand Ndongo.

El asesor de la líder de Vox en la Comunidad de Madrid publicó por aquel entonces en su Twitter: «Solo basta con presentarse en un medio de comunicación y decir que te han tocado una oreja, sin prueba, para hundir la carrera de cualquier icono artístico. Plácido Domingo, sin ser condenado por ningún organismo competente, está sufriendo los efectos de esta moda oportunista».

Y a pesar de que el tenor haya admitido los hechos, Ndongo ha vuelto a publicar un tuit en su cuenta personal en relación al tema defendiéndolo y poniendo en entredicho las acusaciones:  «No cambio ni una coma de este tuit. Sigo pensando que lo ocurrido no puede servir para arruinar la carrera de un gran artista conocido a nivel mundial como Plácido Domingo. No ha violado ni agredido sexualmente a nadie. Su caso no tiene nada que ver con el de Harvey Weinstein».

Una vergonzosa actitud para defender una postura indefendible.