Santiago Abascal, líder del partido de extrema derecha Vox, sorprendía a propios y extraños al relatar en el Congreso de los Diputados que al partido de extrema derecha le «importan los españoles independientemente de su color, de su edad, de su sexo y de su orientación sexual». «Abandonen ese odio histórico de la izquierda a los homosexuales», llegó a relatar el político ultra ante un estupefacto Sánchez.

Los derechos de las personas LGTBI han sido una de las tradicionales dianas del Vox. El partido ultra siempre ha propuesto la promulgación de una ley «de protección de la familia natural» y siempre se ha mostrado contrario al matrimonio igualitario. Según ellos, la norma «desnaturaliza la institución constitucional del matrimonio», por lo que también se opuso a la adopción por parte de las parejas del mismo sexo argumentando que «el ámbito natural» de filiación de los menores es «la unión heterosexual».

Esto se menciona en el documento “100 medidas para la España viva”, la propuesta de crear un Ministerio de la Familia y la defensa y protección de la “familia natural”, aquella, según ellos, que es la que está encabezada por un hombre y una mujer.

Asimismo, la formación siempre se ha mostrado contraria a la celebración del Orgullo LGTBI: “Desde VOX denunciamos: la ampliación desproporcionada de esta celebración impuesta por motivos ideológicos, la utilización de las instituciones para [su] promoción y apoyo, la inversión de dinero de las arcas públicas para apoyar esta celebración particular, la vulneración de los derechos de los vecinos de los barrios, a los que se ha impuesto esta fiesta [y] las actividades claramente escandalosas”, indicaban en su página web hace unos meses.

Aseguran, además, que las actividades “impregnan el centro de la ciudad de un hedor insalubre e insoportable” por la falta de civismo y por los borrachos orinando en la calle. Señalan que se producen “escenas sexuales grotescas a la vista de familias con niños” y sostienen que si quieren celebrarlo debe ser en un lugar en el que “no molesten a los vecinos”. 

Ahora mismo, aún se puede leer en su web el siguiente mensaje sobre las fiestas del «Orgullo Gay», como lo definen: «Los actos del “orgullo gay” son una imposición ideológica, vulneran derechos de los vecinos, normativas municipales y se malversan bienes y dinero de titularidad pública

La formación de extrema derecha también ha vetado en el Ayuntamiento de Valencia una declaración institucional en el que se conmemoraba el 75 aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz. En el texto se condenaba, además del antisemitismo, la LGTBIfobia, algo que Vox ha negado que existiera. 

Miembros de Vox y sus declaraciones homofóbicas

Muchos de sus miembros también han hecho declaraciones al respecto. Estas son las más destacadas:

Carmen Rouco, portavoz adjunta de Vox en el Ayuntamiento de Zaragoza, afirmó que “mi despacho está abierto para todos: gais, lesbianas, normales y no normales”.

Gádor Joya, diputada en la Asamblea de Madrid, afirmó en 2014 que “preferiría no tener nietos de una pareja homosexual. Preferiría que, si mi hijo es homosexual, no adoptara”.

Irene Herrero, concejal en el Ayuntamiento de Villarreal, afirmó que “los homosexuales tienen pene y las lesbianas tienen vulva. […] Somos partidarios de quitar las banderas y panfletos de gays y de lesbianas porque cada uno, su orientación sexual, en su casa y en su cama”. 

Rocío Monasterio, líder de la formación en Madrid, señaló que su objetivo es el de derogar artículos de la Ley 2/2016 de marzo y de la ley 3/2016 de julio de la Comunidad de Madrid. Son las dos únicas leyes en materia de igualdad LGTBI de Madrid. «Cuando unos padres salen a la calle no tienen por qué encontrarse con ese espectáculo», llegó a decir sobre la celebración del Orgullo LGTBI, que se reafirmaba: «si no se respetan ciertas condiciones, tienen que ir a un lugar donde no se agreda a los madrileños».

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