Así lo aseguran Michael Cassidy y Lara Maní, un equipo de vulcanólogos, en un nuevo artículo publicado en la revista ‘Nature  han alertado sobre la significativa posibilidad de que exista una erupción volcánica masiva.

Para ello, toman como ejemplo la erupción masiva del volcán Hunga Tonga–Hunga Ha’apai de este enero en Tonga, en el sur del Océano Pacífic: «Fue el equivalente volcánico de un asteroide que ‘casi choca’ zumbando cerca de la Tierra», indican.

Los daños ocasionados por esta erupción supusieron el 18,5% del PIB de Tonga, afectando a toda su infraestructura, a los cultivos agrícolas y a la vida marina.

«Se cortaron los cables submarinos, cortando las comunicaciones de Tonga con el mundo exterior durante varios días. Más lejos, la explosión creó una onda de choque mundial y tsunamis que llegaron a las costas japonesas y de América del Norte y del Sur», añaden.

«Este trágico evento duro 11 horas, aproximadamente, pero si hubiera sido más largo, las consecuencias habrían sido irreversibles. Sobre todo afectando a zonas densamente pobladas».

Con ello quieren transmitir «una llamada de atención», ya que la información más reciente sugiere que la probabilidad de una erupción 10 o 100 veces más grande que la de Tonga en este siglo es de una probabilidad entre seis.

«En el pasado, erupciones de este tamaño han causado un cambio climático abrupto y el colapso de civilizaciones, y se han asociado con el aumento de pandemias».

Los riesgos, además, están incrementándose, debido en gran medida a «los cambios en la circulación oceánica y atmosférica provocados por el cambio climático». Por ello, una erupción de gran magnitud en los trópicos «podría causar un 60% más de enfriamiento en el próximo siglo en comparación con la actualidad».

Sin embargo, «se ha invertido muy poco en limitar lo que podría hacer una erupción de esta magnitud. Los impactos caerían en cascada a través del transporte, los alimentos, el agua, el comercio, la energía, las finanzas y las comunicaciones en nuestro mundo globalmente conectado», aseguran los expertos.

«También se deben identificar las regiones de mayor vulnerabilidad y exposición a las amenazas volcánicas», explican.

1 Comentario

  1. Creo que ya va siendo hora- con lo que esta cayendo por todas partes- de que vayamos tomando conciencia de unidad como especie en peligro en nuestra enferma madre Tierra y de la necesidad de trabajar en esa conciencia como especie entre las demás especies hermanas menores a las que deberíamos cuidar colectivamente en función de sus necesidades. Eso sería la prueba de que hemos salido de la caverna y por fin nos hemos civilizado.

DEJA UNA RESPUESTA