Washington y Pionyang suspendieron la búsqueda de restos de soldados estadounidenses fallecidos en la Guerra de Corea (1950-1953) debido al punto muerto en que se encuentran las negociaciones desde la cumbre de Donald Trump y Kim Jong-un en febrero en Hanói, informaron este miércoles fuentes oficiales.

Después de la reunión de ambos líderes, los funcionarios de Corea del Norte no se han vuelto a poner en contacto con las autoridades estadounidenses, explicó en un comunicado la Agencia de Contabilización de Desaparecidos en Combate y Prisioneros de Guerra del Departamento de Defensa de EE.UU. (DPAA, en inglés).

Por este motivo, agrega la nota, el Pentágono «ha suspendido sus esfuerzos para entrar en contacto con el Ejército de Corea para el posible reinicio, este 2019, de las misiones conjuntas de recuperación» de restos.

«Hemos alcanzado un punto en el que no podemos ni planificar ni coordinar de manera eficiente operaciones sobre el terreno en Corea del Norte durante este año fiscal, que termina el 30 de septiembre», argumentó la DPAA.

El acuerdo entre ambos países para retomar las operaciones de localización de restos de soldados en suelo norcoreano, habituales entre 1996 y 2005, fue uno de los grandes logros esgrimidos por Trump tras su primer encuentro con Kim, que tuvo lugar en Singapur el 12 de junio pasado.

En el marco de esas conversaciones Corea del Norte entregó a EE.UU. en julio de 2018 un total de 55 urnas que contenían los restos de soldados desaparecidos en la Guerra de Corea.

Sin embargo, la aparente buena marcha de las negociaciones entre ambos países entró en crisis después de la segunda cumbre entre ambos líderes en febrero por diferencias entre las partes.

Trump afirmó que decidió abandonar la mesa de conversaciones en Hanói antes de lo esperado debido a la insistencia de los norcoreanos en que EE.UU. pusiera fin a las sanciones que pesan sobre su país.

Sin embargo, el ministro de Exteriores de Corea del Norte, Ri Yong-ho, matizó que su Gobierno solo pidió un alivio parcial de sanciones y no uno íntegro.

Desde entonces, Pionyang ha retomado sus ensayos armamentísticos, suspendidos desde hacía quince meses, una medida que se interpreta como una medida de presión sobre Washington para que modifique su postura en las negociaciones para la desnuclearización.

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