Esta situación no tendría que haber llegado hasta aquí, esa es la sensación que nos queda tras el periplo judicial de Willy Toledo. Hoy, la Audiencia Provincial de Madrid ha confirmado la sentencia absolutoria dictada el pasado mes de febrero por un juzgado de lo penal para Toledo, acusado de un delito de ofensa a los sentimientos religiosos por unos mensajes publicados en su perfil de Facebook insultando a Dios y a la Virgen.

La Asociación de Abogados Cristianos no se ha salido con la suya y la sentencia ha desestimado el recurso de apelación que interpuso la asociación ultrareligiosa, que solicitaba una pena de doce meses de multa, considerando que para dictar la sentencia absolutoria se valoró correctamente la prueba practicada.

Durante el juicio el actor defendió que sus palabras son «blasfemia» y no constituían delito, mientras que la acusación ejercida por la asociación Abogados Cristianos destacó que se trataba de un ataque a la libertad religiosa.

La sentencia fundamentaba la absolución en la consideración de que las expresiones utilizadas por Toledo no se publicaron con la intención de ofender los sentimientos religiosos, y se fundamentaba en la jurisprudencia emanada tanto por el Tribunal Constitucional como por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El Tribunal consideró, tras repasar la legislación vigente en España y en la Unión Europea en este aspecto, diferentes sentencias del Tribunal Constitucional y de otros juzgados, y reiteraba que las dos publicaciones de Facebook de Willy Toledo iban dirigidas a sus seguidores y personas que comparten sus ideas.

«Esta vez ha ganado el respeto al derecho fundamental a la libertad de expresión. Esperemos que este enjuiciamiento sea el último que sufre nuestro país motivado por la actividad judicial de asociaciones que no solo mantienen posturas religiosas medievales, sino que, en coherencia con ello, pretenden mandar a la hoguera a quienes consideren herejes», ha señalado el abogado del actor, Endika Zulueta.

Pese a que la anterior sentencia reconocía «la falta de educación, el mal gusto y el lenguaje soez» utilizado por Willy Toledo, «y que caracteriza sus publicaciones», subrayaba al mismo tiempo que «no acreditan por si solos la comisión por parte del mismo de un delito de escarnio contra los sentimientos religiosos por el que ha sido acusado».

El Juzgado también resolvió entonces que el actor no incurrió en un delito de obstrucción a la Justicia al no presentarse anteriormente en el Juzgado, decisión que también ha sido ratificada por la Audiencia Provincial.