El presidente chino, Xi Jinping, llegó hoy a la capital de la isla italiana de Sicilia, Palermo (sur), para pasar algunas horas entre encuentros institucionales y visitas turísticas y concluir ahí el domingo su viaje oficial al país europeo.

El mandatario chino llegó al aeropuerto Falcone-Borsellino a bordo del avión presidencial, junto a la primera dama, Peng Liyuan, vestida de blanco marfil, y los alrededor de doscientos colaboradores que le han acompañado en este viaje.

Llegó desde Roma, donde esta mañana asistió a la firma por parte del Gobierno italiano de un memorándum de entendimiento para sumarse a la Nueva Ruta de la Seda, el gigantesco y controvertido proyecto con el que Pekin quiere impulsar el comercio hacia Occidente.

A pie de pista le esperaba el presidente siciliano, Nello Musumeci, el alcalde Leoluca Orlando y la prefecta Antonella De Miro y, tras los saludos, el presidente y su esposa pusieron rumbo al Palacio de los Normandos, sede de la Asamblea regional.

Se espera que en ese palacio visite la imponente Capilla Palatina.

A decir verdad, poco se sabe de la razón de esta etapa en Palermo, desde donde mañana volará a Francia, y los medios apuntan al interés de Xi en los puertos italianos por su afán comercial o también a la posibilidad de que quiera honrar al presidente de la República, Sergio Mattarella, con quien se reunió en Roma y nacido en esa ciudad.

Uno de los acuerdos firmados junto al memorándum de la Nueva Ruta de la Seda prevé la importación por el gigante asiático de naranjas rojas sicilianas por medio aéreo, una de las reivindicaciones de los agricultores locales.

Palermo se ha blindado para acoger al presidente chino, y sobre todo la zona del lujoso hotel Villa Igiea, donde pasará la noche, antes de dirigirse a Francia en la mañana del domingo.

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