Ayer se perdió una oportunidad histórica no solo para formar un Gobierno de Izquierdas con mayúsculas, con la entrada de Unidas Podemos en el Consejo de Ministros, sino una oportunidad también para ser punta de lanza de una nueva Europa y un primer dique de contención para frenar al desencanto y a la sinrazón que la extremaderecha está sembrando en todo el mundo (ahora también en Gran Bretaña). Al contrario, tras la investidura fallida de ayer se está sembrando el camino para el surgimiento de una fuerza que haga del apolitismo su bandera.

La gente está quemada y desgastada -es normal-. Las esperanzas puestas en el bloque de izquierdas tras el 28 de abril están por los suelos. Y nada más peligroso que esto. El camino fácil es entonces la desazón y la tentación de tirarlo todo a la basura. Sin embargo, aun queda una última oportunidad en septiembre si el encargado de formar Gobierno, Pedro Sánchez, vuelve a intentarlo. Ayer en una entrevista en Telecinco dejó la puerta abierta a un segundo intento. Sin embargo, pareció cerrársela, o si no cerrársela, entornársela al partido morado. Eso sí, abrió no obstante el melón de una posible abstención del PP con la que Ana Pastor se mostraba hoy en una entrevista en Espejo Público relativamente conforme, eso sí, siempre que no fuese a cambio de nada. ¡Ojo con esto!

En cualquier caso y sea como sea, como ciudadanos nos toca seguir empujando el carro y exigiendo a PSOE y Unidas Podemos que se pongan de acuerdo. Si bien es cierto que uno tiene más ganas (Unidas Podemos) de empujar que otro (PSOE) para que haya Gobierno de Izquierdas, hecho que ha quedado más que demostrado (recordemos que el 31% de los votantes consideran que el culpable de una posible repetición electoral según Metroscopia sería el PSOE), nuestra labor como ciudadanos de izquierdas es apretar, apretar y apretar. No dejarles respirar, exigirles y pedirles que se pongan de acuerdo sin excusas. Sin piedad con el PSOE, sin piedad con Unidas Podemos. Reclamarles que pongan a funcionar la mayoría de izquierdas que pusimos encima de la mesa el 28 de abril con nuestros votos. Apretar para que no haya excusas ni últimas horas.

Hay que tener paciencia y tenemos que aprender que la política es así. No siempre es fácil, ni todo llega cuándo y exactamente como quisiéramos, pero estamos a muy poco de apartar durante por lo menos 4 años al trifachito, y, sobre todo, de poder sacar adelante las políticas que llevamos reclamando una parte muy importante de la ciudadanía desde el 15M. No olvidemos que es un momento histórico por lo que podemos llegar a construir o por lo que nos podrían llegar a arrebatar. No es momento de rendirse ni de venirse abajo, es legítimo y normal el desánimo y la desilusión, pero algo tan importante como la formación de un Gobierno de Izquierdas no puede quedar en manos del desasosiego y la desesperanza, que es sin duda el camino más fácil para que gobierne la derecha y para que surja una fuerza despolitizadora y populista en el mal sentido.

Además, la rendición, la desilusión y el cansancio se lo ponen fácil al PSOE para intentarlo con otras fuerzas en caso de que haya segunda investidura, y más fácil se lo pone a la derecha en el caso de que haya nuevas elecciones. No les demos el gusto. Presionemos para que en septiembre haya Gobierno. Exijamos a los representantes que votamos que hagan su trabajo. Y si el PSOE realmente prefiere llevarnos a elecciones o pactar con PP y Ciudadanos antes que hacerlo con Unidas Podemos, veamos el lado positivo; ya no habrá relato posible ni duda. Es cierto que muchas veces los hechos son difusos, pero a veces y solo a veces también son irrebatibles, y si el PSOE nos lleva a elecciones por no querer pactar con Unidas Podemos, o consigue gobernar en solitario con el apoyo de PP o Ciudadanos, no habrá más que discutir. Por lo menos los votantes lo tendremos claro. Habremos desbrozado un poco más este camino a veces tan complicado de transitar que es la política. Si queremos políticas de izquierdas Unidas Podemos, para todo lo demás, el resto.