IMAGE: Gerd Altmann - Pixabay (CC0)

A medida que vamos viendo cómo persiste la situación de crisis en la cadena global de suministro y que se siguen produciendo desabastecimientos y escasez de determinados productos, empezamos a ver como emerge una dialéctica cada vez más consolidada que apunta a que el gravisimo problema, simplemente, no tiene solución más allá de redefinir completamente los procesos logísticos para hacerlos más razonables, más justos y, sobre todo, más sostenibles.

El problema que surgió con los bruscos cambios en la demanda y las restricciones impuestas a los trabajadores de muchos territorios e industrias durante la pandemia fue, en realidad, el desencadenante de una crisis largamente anunciada: un conjunto de procesos desordenados, en los que hacíamos cosas completamente absurdas – como transportar productos de formas radicalmente insostenibles y sin sentido – simplemente «porque podíamos». La interrupción del tráfico en el Canal de Suez y la pandemia provocaron un importantísimo desorden que culminó en una debacle total del sistema, con barcos que no podían descargar sus mercancías, contenedores escasos con precios por las nubes, y cadenas de suministro completamente rotas.

Ahora, soluciones como la incorporación de machine learning o de gemelos digitales a los procesos logísticos pueden resultar interesantes de cara al futuro, pero en realidad, para reconstruir una cadena de suministro que, necesariamente, tendrá que ser muy diferente. Simplemente, porque la anterior no era tal cadena de suministro, sino un conjunto caótico de jugadores haciendo todos la guerra por su cuenta y con procesos manifiestamente ineficientes, o incluso económicamente aberrantes. Lo que muchos pensaban que era una cadena bien engrasada era, en realidad, un conjunto de operaciones absurdas, mal planteadas, insostenibles y soportadas por trabajadores profundamente descontentos. La cadena de suministro era, para muchos, una gran desconocida.

¿Qué ha ocurrido cuando Estados Unidos, por ejemplo, ha intentado paliar la crisis en determinados puertos decretando el trabajo en tres turnos hasta lograr solucionar sus cuellos de botella? Simplemente, que se ha encontrado con que no había trabajadores para hacerlo. La realidad es que el trabajo de estibador es muy poco atractivo, como ocurre con el de camionero y el de otros participantes en los procesos logísticos tradicionales, la mayor parte de esos trabajadores son mayores y están próximos a su edad de jubilación, y los jóvenes huyen de ese tipo de empleo como de la peste. Nadie en su sano juicio busca hoy trabajo descargando contenedores o conduciendo un camión, entre otras cosas porque, además de no ser trabajos atractivos, se prevé claramente su mecanización prácticamente integral en bastante menos tiempo del que haría que prepararse para ello tuviese algún tipo de sentido. La cadena de suministro que conocemos se apoya en trabajadores que llevan tiempo avisando de la crisis, y el remedio no es reemplazarlos por otros, porque no va a ser posible, sino acelerar la automatización. En las sociedades actuales, simplemente, nadie quiere hacer ese tipo de trabajos.

En muchos países, las infraestructuras que soportan esa cadena de suministro llevan años sin modernizarse, o siguen siendo las mismas que hace décadas. Simplemente, tenemos una cadena de suministro que nunca se diseñó, sino que se construyó progresivamente por actores de todo tipo en base a muchísimas ineficiencias, y que está basada en tecnologías completamente obsoletas.

La única alternativa existente ahora no es tratar de seguir haciendo los mismos procesos cargados de ineficiencia mucho más rápido, sino reinventarlos en base a la tecnología de la que disponemos ahora. Preparémonos para empezar a ver barcos mercantes sin tripulantes, trenes de carga robotizados y flotas de camiones autónomos, o solo porque en el futuro nadie va a querer tripularlos, conducirlos o descargarlos en las condiciones actuales, sino porque. además, urge descarbonizar esos medios de transporte y hacerlos más eficientes.

¿Mientras tanto? Rediseñar las cadenas de suministro, replantear sus puntos débiles y su ineficiencia, y reconstruirlas en base a criterios razonables. Costará, sin duda, y provocará crisis de muchos tipos. Pero es que, simplemente, no queda otra.

Artículo publicado originariamente en el blog de Enrique Dans.

1 Comentario

  1. Nos deberíamos de ir acostumbrando a estas crisis.
    Es completamente absurdo continuar con este desenfreno expansionista en nuestro viejo planeta, y la lógica nos hará ver qué vamos a seguir haciendo aguas por los cuatro costados. Lo triste es que todos esos estúpidos expansionistas, como Elon Musk, se creen DIOS.
    Filosofía: «No se puede perturbar un gran sistema armónico, sin que tenga conscuencias»
    Estamos gobernados por idiotas, elegidos por otros idiotas.

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