Y si nos vuelven a engañar? La gasolina sin plomo, la edad de la Tierra y el negacionismo climático

Juande D. Fernandez
Doctor en Ecología Terrestre. Responsable de Presencia Territorial de Greenpeace


¿Sabes cuál es la edad de la Tierra? ¿Sabes qué relación guarda con la contaminación atmosférica?. El primer cálculo exacto de la edad de la Tierra lo hizo Clair Cameron Patterson en 1953, quien lo estimó en unos 5000 millones de años. Patterson fue un geoquímico estadounidense que utilizó la datación radiométrica para calcular la edad de las rocas procedentes de meteoritos, basándose en la hipótesis de que estos meteoritos tendrían la misma edad que la tierra. Este método se basa en la cadena de desintegración entre isótopos, es decir, la transformación a lo largo de miles de años del uranio-238 a plomo-206. Midiendo la cantidad de isótopos uranio que se habían transformado en plomo en los meteoritos, pudo establecer con mucha exactitud cuán viejo es el planeta que habitamos.

Retrato de Clair Cameron Patterson por Javier F. Ferrero

Pero Patterson no solo descubrió la edad de la Tierra, también descubrió que los niveles de plomo en la atmósfera eran anormalmente altos, lo que denunció en su artículo “Entornos contaminados y naturales del hombre” publicado en 1965. Y es que el plomo tiene terribles efectos sobre la salud1 y el medio ambiente. Cuando Patterson intentó estimar la cantidad de plomo presente en un meteorito que cayó en el Cañón del Diablo (Arizona, USA), se encontró con serios problemas. Los resultados de las diversas mediciones resultaban incongruentes y con grandes diferencias entre ellas, lo que parecía indicar que las muestras estaban contaminadas. Esto obligó a que las mediciones fuesen realizadas en cámaras totalmente esterilizadas y sin contaminación alguna. De esta forma se pudo realizar una medición muy precisa del plomo presente en el meteorito y por tanto de la edad de la tierra, que calculó en 4555 millones de años. Pero Patterson, como buen científico no se quedó ahí, sino que continuó investigando sobre la contaminación por plomo que se había encontrado en las muestras del meteorito. Esto le llevó al océano Pacífico2, donde comparó las concentraciones de plomo entre aguas someras y aguas profundas. También realizó investigaciones en el Ártico, midiendo las concentraciones de plomo en burbujas de aire atrapadas en el hielo (tanto de hielos de nueva creación como en hielos con cientos de años), un método similar al usado en la actualidad para medir el incremento de CO2 en la atmósfera. En ambos casos las investigaciones descubrieron que las concentraciones de plomo no se habían mantenido constantes, sino que en las últimas décadas este elemento tóxico había aumentado.

Pero, ¿por qué habían aumentado las concentraciones de plomo? Patterson lo tenía muy claro, acusó a la industria petrolera y química, ya que en aquella época el plomo se usaba como lubricante de la gasolina, aditivo en pinturas e incluso en la fabricación de textiles. Una acusación basada en pruebas irrefutables y que demostraba la relación entre estas actividades industriales y la problemática del plomo. En un mundo donde imperase el sentido común, y donde la salud y los intereses de la población estuviesen por encima de los empresariales, esto hubiese llevado a una prohibición del uso del plomo. Pero la realidad fue muy distinta. La industria petrolera pagó a falsos científicos para que desmintiesen los datos y acusaciones de Patterson. Incluso presionaron para que Patterson perdiese sus proyectos de investigaciones y apoyos institucionales a tal punto de llegar a ser marginado y fuertemente criticado. Afortunadamente, esto no hizo que Patterson abandonase su lucha, sino que continuó presionando junto con otras muchas personas y colectivos, hasta que finalmente tras muchos años después se consiguió la prohibición de la gasolina con plomo, así como la regulación del uso del plomo en la industria textil, de la pintura, etc.

¿Conocías esta historia? ¿Te suena de algo? Porque tristemente esta historia se ha vuelto a repetir con el cambio climático. Mientras que hay consenso en el mundo científico sobre las causas antropogénicas del cambio climático, así como la necesidad de evitar que el incremento de la temperatura media del planeta supere los 1,5º centígrados parte de la industria de los combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas) continúa subvencionando a los negacionistas climáticos para que generen dudas e intenten frenar la lucha contra la mayor amenaza ambiental a la que se enfrenta la humanidad. Esperemos que, al igual que ocurrió con la prohibición de la gasolina sin plomo, se tomen medidas urgentes y drásticas para frenar el incremento de la temperatura del planeta. Esperemos que se imponga el sentido común y que los intereses y el bienestar de la humanidad estén por encima de los beneficios de unas pocas empresas. No repitamos la historia, que no nos engañen, al fin y al cabo es nuestra salud y la del planeta la que está en juego.


1.- Flora, G., Gupta, D., & Tiwari, A. 2012. Toxicity of lead: a review with recent updates, Interdisciplinary Toxicology, 5(2), 47-58.

2.- Bernhard K. Schaule, B. K., & Patterson, C. C. 1981. Lead concentrations in the northeast Pacific: evidence for global anthropogenic perturbations, Earth and Planetary Science Letters, 54(1), 97-116.

3.- IPCC ( Intergovernmental Panel on Climate Change). 2018. Global Warming of 1.5 ºC. Special Report. https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/sites/2/2018/07/SR15_SPM_High_Res.pdf

Deja un comentario