Pese a remarcar constantemente la fortaleza de la economía de EE.UU., la Casa Blanca ha sorprendido al hablar al mismo tiempo de bajar los tipos de interés, algo no visto desde 2008, y que los analistas equiparan a tocar el botón de «pánico».

El inesperado comentario fue emitido el fin de semana por Larry Kudlow, asesor económico principal de la Casa Blanca, quien aseguró que le gustaría que la Reserva Federal (Fed) recortase de manera «inmediata» los tipos de interés de referencia, actualmente entre el 2,25% y el 2,5%, en cincuenta puntos básicos.

«Me hago eco del punto de vista del presidente (Donald Trump), él no ha sido tímido con eso (…) Y yo coincido con ese punto de vista», dijo Kudlow en una entrevista con la cadena financiera CNBC.

Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump ha roto con la tradición de no comentar la política monetaria de la Fed, al criticar en reiteradas ocasiones al banco central estadounidense y a su presidente, Jerome Powell, paradójicamente designado por él mismo.

Durante 2018, la Fed elevó el precio del dinero en cuatro ocasiones ante la evolución económica positiva en EE.UU.

Para Trump, sin embargo, estas subidas han frenado el ritmo de crecimiento, que se ubicó el pasado año en una tasa del 2,9%, y llegó a asegurar que la Fed se había vuelto «loca».

Pero hasta ahora no se había planteado la opción de una reducción de los tipos de interés, movimiento que suele ir asociado a un abrupto frenazo económico y que ha provocado inquietud entre los inversores.

«¿Dónde está la emergencia? No hay justificación económica para rebajarlos», indicó Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics, sin ocultar su perplejidad ante la propuesta de Kudlow en una entrevista en la misma cadena.

Zandi afirmó no estar seguro de cuál es la razón por la que «la Fed deba pasar a modo pánico» si los datos económicos son «saludables».

En la misma línea se expresó Larry Summers, exsecretario del Tesoro, quien apuntó que «no recortas los tipos de un nivel del 2,5% con urgencia si tienes grandes perspectivas sobre el futuro económico de un país (…) Es algo que no tiene precedentes en la historia económica».

«Lo haces (el recorte de tipos) cuando estás alarmado y preocupado», subrayó Summers.

Además del sólido crecimiento de 2018, el mayor desde 2015; la tasa de desempleo se encuentra por debajo del 4 % y la inflación está controlada ligeramente por debajo de la meta del 2 % anual marcada por el banco central estadounidense.

La última rebaja de tipos de interés en EE.UU. fue a finales de 2008 en plena crisis financiera por el estallido de la burbuja de activos inmobiliarios.

Para revitalizar la economía, los tipos se mantuvieron en casi cero hasta finales de 2015, y poco a poco se han ido elevando a medida que se consolidaba la recuperación económica.

En su última reunión del mes pasado, la Fed reconoció la ralentización global, y aparcó una nueva ronda de ajuste monetario hasta 2020.

A la par, redujo las previsiones de crecimiento de EE.UU. del 2,3% al 2,1% para este año, pero Powell insistió en que es una tasa robusta y que no había riesgo de recesión.

En sus últimas intervenciones, Powell hizo oídos sordos a las palabras de la Casa Blanca y remarcó su compromiso por mantener la independencia del banco central estadounidense.

«La gente debería saber que la Fed tiene una cultura muy fuerte de no implicarse en actividades políticas. Es una cultura fuerte, no es frágil. No va a ser alterada. Siempre haremos las cosas de esa manera», dijo en una conferencia en enero.

La próxima reunión de política monetaria tendrá lugar el 30 de abril y 1 de mayo.