La Red de Vigilancia Epidemiológica de la Junta de Castilla y León ha confirmado tres nuevos casos de turalemia que se suman a los 11 casos detectados en julio y los 14 que han aparecido en lo que llevamos de agosto. Hay otros 31 que están siendo investigados.

Por lo que sabemos hasta el momento, la localidad más afectada parece ser Paredes de Nava, un municipio a 25 kilómetros de la capital, seguido por Villarramiel y la propia Palencia. Este brote en la zona parece estar relacionado con una sobrepoblación de topillos.

«La situación es complicada porque superficie afectada es muy grande y se ha ido extendiendo por toda la provincia de Palencia», explicaba ASAJA (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores) al periódico 20 minutos.

La tularemia es una septicemia altamente contagiosa de origen bacteriano que afecta principalmente a los roedores, pero que se transmite al ser humano con mucha facilidad. Esta enfermedad se transmite la mayoría de las veces por contacto directo, aunque también es posible contraerla por ingestión de agua contaminada por animales muertos o por su orina o heces y por inhalación de polvo de tierra, granos o heno que estén infectados por animales enfermos.

La tularemia es un ejemplo de enfermedad vinculada a la globalización que se introduce en nuevos contextos socionaturales y dinamita las costumbres y usos que llevan siglos instalados en el rural. Es una enfermedad muy extendida y cada año las autoridades sanitarias informan de numerosos casos en Estados Unidos, Canadá, México, Europa y parte de Asia, incluido Japón.

Los síntomas de la Tularemia dependen de las vías de contagio. Los más frecuentes consisten en la aparición brusca de fiebre alta, malestar general y lesiones en el lugar de inoculación y afectación de ganglios regionales. En general, aparecen entre 1 y 10 días tras la exposición.

En ausencia de tratamiento, la enfermedad puede ser mortal. Pero la enfermedad se trata bien con antibióticos (especialmente con estreptomicina). Aunque, teniendo en cuenta las vías de contagio, la Junta de Castilla y León insiste en la prevención.

Lo razonable es esperar que los casos vayan en aumento. Los primeros casos de los brotes empiezan a aparecer a finales de verano a medida que la siega del trigo y la caza de conejos alcanzan su punto álgido. Normalmente, el número de infectados va creciendo durante el otoño y principios del invierno.

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