Javier F. Ferrero

Sócrates dijo una vez: «El principio del amor es dejar que los que amamos sean como son, y no intentar convertirlos en otra cosa». Aunque la devoción de Platón por Sócrates es uno de los ejemplos más famosos de amor platónico, también es un excelente caso de estudio sobre las opiniones del filósofo sobre el amor, el sexo y el matrimonio.

En sus obras posteriores, como el «Simposio» y el «Meno», Platón profundiza en los motivos por los que amaba tanto a Sócrates. Para ello, examina cómo cambian las percepciones humanas cuando se trata de asuntos del corazón. Al hacerlo, Platón revela las opiniones de su mentor sobre el amor, el sexo y el matrimonio, que son un poco más complicadas de lo que se cree.

El amor y el sexo en las obras de Platón

Los puntos de vista de Platón sobre el amor y el sexo son realmente complejos, sobre todo si se comparan con los de otros filósofos. Aristóteles, por ejemplo, creía que las personas pueden enamorarse sin procrear, lo que se considera un asunto muy práctico. Sin embargo, la obra del «padre de la filosofía occidental» también contiene algunos elementos de amor erótico.

En su obra, Sócrates expone la idea de que las personas que están enamoradas suelen querer besar y tocar a la persona que aman, mientras que las personas que no están enamoradas no lo hacen. Esto difiere de la opinión de Platón, que creía que el sexo estaba más relacionado con la reproducción que con el amor. Esto se pone de manifiesto en su opinión sobre el matrimonio, que consideraba una forma de reprimir el deseo humano.

El amor platónico en el Simposio

En el «Simposio» de Platón, encontramos un diálogo entre pensadores famosos, como Sócrates y Aristófanes. A lo largo de la discusión, vemos cómo cada uno de los interlocutores da su opinión sobre el amor. El acto se desarrolla en una fiesta de copas y, al final, Aristófanes pronuncia un discurso sobre el amor que ha llegado a conocerse como el «Hipias Mayor». En este discurso, Aristófanes hace una distinción entre dos tipos de amor: El amor «natural» y el amor «no natural». Esta distinción no describe simplemente el deseo sexual, sino que se refiere a la forma en que el amor puede manifestarse de diferentes maneras. Por un lado, tenemos el deseo de reproducirse, que está en la raíz del amor natural. Por otro lado, está el amor «no natural», que Aristófanes describe como el deseo de poseer la belleza.

Filosofía y el amor

Según Sócrates, lo que desean los enamorados no es la belleza, sino la posesión de la persona que aman. Este deseo puede satisfacerse teniendo a la persona amada al lado, ya que la belleza es una percepción que puede cambiar con el tiempo. Por lo tanto, la persona que se ama no es su belleza, sino el hecho de desear estar con ella. En este sentido, el amor no es un deseo, sino una carencia.

No estamos enamorados de la persona que deseamos, sino que deseamos a la persona de la que estamos enamorados. Por tanto, el objeto del amor no es la persona, sino el deseo de estar con ella. Este deseo es lo que nos lleva a amar y ser amados, pero también es lo que nos lleva a desear y ser deseados. Esta distinción es crucial para entender la filosofía del amor y del sexo, ya que proporciona uno de los mejores ejemplos del amor platónico.

Conclusión

Aunque los puntos de vista de Platón sobre el amor y el sexo pueden parecer distantes de los del mundo moderno, siguen siendo muy relevantes. De hecho, la psicología moderna ha adoptado muchos de los puntos de vista de Platón sobre el amor. De hecho, la idea de que no deseamos a la persona, sino nuestro deseo por ella, se sigue utilizando en los análisis modernos del amor y otros estados mentales. Además, el consejo de Sócrates de dejar que los que amamos sean como son es tan relevante hoy como lo era en la antigua Grecia.

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