Categorías: NROpinión

Opinión | Yolanda Díaz y la política híbrida

«El aborto es un homicidio y quien lo practica mata». Papa Francisco

Rafael cid – Rojo y Negro

Híbrida o anfibia, que tanto da (por aquello de apostar a varias bandas). Todo lo que produce la ministra de Trabajo desde que fuera aupada al delfinato de Unidas Podemos (UP) está dirigido a los focos y las candilejas. Es una experta en alzarse con el santo y la limosna.  Yolanda Díaz  bendijo la espantada de Iglesias con un comentario hilarante: «Pablo es capaz de cambiar la historia de este país». Estrambote de similar calibre al que luego esculpiera en su favor Ada Colau para entronizarla en el «proyecto de país»:»Nunca quisiste ser presidenta ni líder mundial, pero te ha tocado. España te necesita». Las «otras políticas» que patrocina la vicepresidenta segunda convalecen del muladar patriótico homologado, solo que con unas gotas de Chanel número cinco. Carisma de garrafón exhibido por una dirigente que hace solo un mes presentaba su candidatura afirmando: «Estoy rodeada de egos. Si existe ruido es probable que me vaya». Aquí, favor: insertar el emoticono El grito, de Munch.

Díaz tiene un método en su impostura. El que monitoriza desde la clandestinidad el defenestrado Iván Redondo, hoy su gurú a tiempo parcial desde que anunciara aquella epifanía: «Yolanda puede ser la primera presidenta de Gobierno». Con esa arrebatadora prospectiva, a nadie debería extrañar que la así nominada haya entrado en trance quemando etapas en su escalada por la cucaña del poder. Primero fue el posado para la pasarela de la revista Yo Dona, y más tarde la revelación de que cuatro días antes del 8M ella había advertido al Ejecutivo de la letalidad de la pandemia. De ahí la celebrada cita a divinis del sábado 11 de diciembre en el Vaticano.  De asaltar los cielos a compartirlo, antisistema mediante.

Como algo «emocionante»  ha calificado la representante de UP (que no es ni de Izquierda Unidad ni de Podemos; solo del PCE) la entrevista mantenida con el Papa Francisco.  Un encuentro disruptivo por partida doble. Por un lado,  el cara a cara que se ha pretendido audiencia privada (de ahí la negativa a referir lo hablado ante los periodistas) no fue tal como demuestran las numerosas fotos y videos divulgados a troche y moche (hoy lo que no se muestra no existe). Y de otro, porque lo que sí comunicó la afectada fue que conversaron cordialmente sobre «el trabajo decente» (sic). Un desideratum, siendo que Díaz representa al Gobierno que ostenta el mayor índice de paro y el segundo con más desempleo juvenil y temporalidad de la Unión Europea (UE). En cualquier caso, lo de la vicepresidenta no ha sido como el paseíllo de veinte segundos de Sánchez con Biden en la cumbre de la OTAN. Incluso ha dado para intercambiarse regalos: una estola confeccionada con materiales reciclados para el «Santo Padre» (Díaz dixit) y un rosario para la prologuista de la última edición en castellano del Manifiesto Comunista.

Aparte del chapapote que supone esta incursión celestial urbi et orbi para misionar adeptos más allá de «la esquinita del PSOE», la tonsura de Yolanda Díaz debe interpretarse como una regresión ideológica, ética, social y cultural en toda regla. Que la vicepresidenta del Gobierno de coalición de izquierdas (el más progresista de la democracia) busque acogerse al sagrado del jefe de una religión diezmada por la pedofilia y empeñada en cercenar la plena autonomía de la mujer, es una aberración sin paliativos. Por mucho que se intente distinguir entre el personaje y la institución. Pero entre ungidos anda el juego y los caminos del Señor son delirantes. El antiguo corazonista Ángel Gabilondo se hizo acompañar para el mitin de clausura en Madrid del rey de la telebasura, el Jorge Javier Vázquez de Sálvame Deluxe, y luego premiaron su concienzuda derrota haciéndole Defensor del Pueblo.

Marketing del activismo híbrido o simple despropósito atrapalotodo, lo de Yolanda Díaz es un gesto trascendente llamado a tener consecuencias. Porque sabotea la ansiada abrogación del Concordato con la sedicente  Santa Sede, fuente de privilegios, discriminaciones, oscurantismos y abusos sin cuento (desde la escuela concertada-segregada hasta las inmatriculaciones de inmuebles). Salvo que al calor de la nueva normalidad y la inmunidad de rebaño se pretenda derogar de facto el artículo 14 de la vigente constitución. El que proclama: <<ninguna confesión tendrá carácter estatal>>.

El opio del pueblo no es fumadero

Redacción

Luchando contra la información manipulada y tendenciosa. Periodismo incómodo.

Entradas recientes

El aeropuerto ya no es solo una sala de espera

Durante años, hacer escala era casi una mala noticia. Más horas sentado, más cafés caros,…

4 meses hace

NACIONAL | Zapatero: indicios serios, pruebas incompletas y una derecha oliendo sangre

El caso exige investigación hasta el fondo, pero también exige no confundir un auto judicial…

4 meses hace

NACIONAL | Rufián desafía a Junqueras y se ofrece para liderar una izquierda unida

El portavoz de ERC ya no insinúa: quiere encabezar una confluencia estatal y soberanista mientras…

4 meses hace

Ben Gvir convierte el secuestro de la flotilla en un espectáculo de humillación y abre una grieta en Israel

El ministro ultraderechista exhibe a centenares de activistas maniatados como trofeos de guerra mientras Europa…

4 meses hace

NACIONAL | Ayuso intenta frenar la regularización de migrantes con bulos sobre sanidad, ayudas y “colapso” social

La presidenta madrileña ha llevado al Supremo un relato construido sobre medias verdades y miedo…

4 meses hace

Von der Leyen vuelve a arrodillarse ante Trump y la UE acepta un pacto comercial humillante

Bruselas firma unos aranceles del 15% contra Europa mientras mantiene abierto el mercado europeo a…

4 meses hace