Este martes, alrededor de unas 6.000 personas, llegadas de diversos puntos de la provincia, se han concentrado frente a la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León para mostrar su indignación, exigir responsabilidades y pedir la dimisión de Alfonso Fernández Mañueco, y el consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones por la gestión que han realizado del incendio en la Sierra de la Culebra.

Convocados por una treintena de asociaciones, colectivos ciudadanos, agrupaciones de bomberos forestales, sindicatos y partidos políticos, los manifestantes han denunciado que la catástrofe «socio-ambiental», que ha destruido buena parte este importante enclave natural, «supone la puntilla para nuestra provincia y, en especial, la de unos pueblos ya afectados por el envejecimiento, la despoblación y el abandono institucional».

Mientras el incendio, que ya el mayor desastre medioambiental de la provincia, destruyó más de 30.000 hectáreas de reserva forestal durante seis días, la Junta seguía sin poner en marcha su campaña «oficial» contra incendios, que no comenzará hasta el próximo 1 de julio, según el calendario programado por la Consejería de Medio Ambiente.

Zamora exige responsabilidades a Mañueco por la gestión del incendio en la Sierra de la Culebra / Imagen: El Norte de Castilla
Zamora exige responsabilidades a Mañueco por la gestión del incendio en la Sierra de la Culebra / Imagen: El Norte de Castilla

«Sierra de la Culebra calcinada e indignada»

Los manifestantes han mostrado de forma simbólica troncos de madera quemados, bicicletas ennegrecidas o cornamentas de ciervos, recogidos del fuego, como símbolo del desastre medioambiental que supone el incendio. Asimismo, han portado pancartas en las que se podía leer: «Sierra de la Culebra calcinada e indignada».

En el comunicado leído en la concentración se ha denunciado que el gigantesco incendio supone que «hemos pasado de formar parte de la ‘España vaciada’ a formar parte de la ‘España calcinada’, porque miles de esperanzas, proyectos, recuerdos y formas de vida han quedado enterrados bajo las cenizas».

Además, se ha pedido específicamente la dimisión de Súarez-Quiñones porque «la negligencia en la gestión del incendio parece más que evidente», según ha indicado Ana Ferreras, portavoz del colectivo vecinal de los pueblos afectados por el fuego.

Asimismo, han exigido más medios, más personal y mejores condiciones para que el operativo de extinción esté en funcionamiento todo el año y que el Gobierno de España apruebe la declaración de zona catastrófica para el conjunto de los municipios afectados; así como la restauración «urgente del territorio».

Otras dos concentraciones previstas esta semana

Están previstas otras dos concentraciones esta semana: una en Valladolid este miércoles y otra el viernes en Zamora. En la de este miércoles los bomberos forestales reivindicarán ante las Cortes de Castilla y León un plan antiincendios estable durante todo el año y denunciarán la precariedad del sistema actual público-privado que se activa al 100% el 1 de julio.

La del viernes tendrá lugar otra vez ante la Delegación de la Junta de Castilla y León en Zamora y en ella se pedirá la dimisión del presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez Quiñones.

4 Comentarios

  1. Es verdad que algunas veces los pueblos votan mal. No en Colombia, desde luego. Votar mal en España- como se ha hecho en Andalucía, es hacerlo a favor de los ricos, como antes se hizo en Castilla León. Y ahora vemos las consecuencias. La falta de medios -siempre por las mismas repugnantes razones por las que faltan medios con el PP- ha quemado vidas y fuentes de subsistencia y sembrado más pobreza a la existente, porque los ricos y sus políticos miran solo en dos direcciones: la Bolsa y su propio ombligo, como acabaremos viendo sin duda en Andalucía con la vuelta de los señoritos. Porque estas gentes no se enteran de que existen dimensiones extrañas como » pueblo», «trabajadores-as o» defensa del medio ambiente» o «necesidades urgentes de la gente», esas cosas que siempre molestan si se les mencionan a sus señorias en la placidez dionisiaca en que gobiernan. Por esas carencias, los pueblos terminan por votar bien. Y esa vez no se equivocan.

DEJA UNA RESPUESTA